01 febrero 2026

Editar vídeos como un Pro: 6 pasos.


La regla de 6 en la edición de vídeo es un conjunto de criterios para hacer cortes y montaje con atención a la emoción, ritmo y coherencia visual, priorizando siempre la emoción del espectador sobre aspectos técnicos. Esta regla indica que un buen corte debe cumplir principalmente con estos seis aspectos, siendo el más importante que el corte refleje y potencie la emoción de la escena. Para aplicar la Regla de Seis de Walter Murch en la edición de un cortometraje paso a paso, se deben considerar los seis criterios jerarquizados que él desarrolló para determinar el momento adecuado de hacer un corte y cómo debe potenciar la escena, priorizando sobre todo la emoción del espectador.

Walter Scott Murch es una leyenda del cine, conocido por su trabajo innovador como editor y diseñador de sonido. Nacido en Nueva York el 12 de julio de 1943, ha dejado una huella profunda en la historia del cine a través de películas icónicas como Apocalypse Now , La conversación y El paciente inglés. Su talento y sensibilidad para combinar imagen y sonido le han valido múltiples Premios Óscar, tanto por edición como por diseño de sonido, estableciendo nuevos estándares en estas áreas. Walter Murch estudió cine en la Escuela de Cine de la Universidad del Sur de California (USC), donde comenzó sus estudios de posgrado en 1965. Durante su tiempo en la USC, Murch conoció y trabajó con futuros cineastas y colaboradores destacados como George Lucas, Matthew Robbins y Caleb Deschanel. Este entorno creativo y académico fue fundamental para que Murch desarrollara sus habilidades y conceptos sobre montaje y diseño de sonido. Antes de comenzar en la USC, Murch estudió en la Universidad Johns Hopkins, donde desarrolló una base sólida en estudios generales y donde comenzó sus primeros pasos en el cine independiente. Su formación en la USC, junto con las políticas y las colaboraciones con grandes directores, fueron clave para su carrera en la industria cinematográfica. Así, su aprendizaje combinó una educación formal en cine con experiencias prácticas en proyectos innovadores y colaboraciones con directores de renombre como Francis Ford Coppola y George Lucas, lo que le permitió crear su enfoque único y destacado en la edición cinematográfica y el diseño de sonido.
Murch revolucionó la edición cinematográfica con enfoques que resaltan la emoción y la narrativa, introduciendo conceptos que siguen inspirando a editores de todo el mundo. Entre sus grandes logros destacan los Óscar que ganó por Apocalypse Now (Mejor Sonido) y El paciente inglés (Mejor Edición y Mejor Sonido), además de sus numerosas nominaciones a lo largo de su carrera. Su obra no solo se limita a la técnica; También exploró el montaje como un proceso casi orgánico, enfatizando que cada corte debe estar motivado por la emoción, el ritmo y el avance de la historia. Su libro En un abrir y cerrar de ojos se ha convertido en lectura obligatoria para quienes quieren entender la edición desde una perspectiva más humana y artística. Murch ha demostrado que el verdadero poder del montaje no está solo en las imágenes, sino en cómo estas se sienten y se conectan con la audiencia. Su trabajo es un ejemplo brillante de cómo la sensibilidad emocional, combinada con técnica y creatividad, puede transformar una película en una experiencia inolvidable. En definitiva, Walter Murch es un maestro que une arte y tecnología para contar historias con alma y precisión.

El montaje y la edición de vídeo como un arte profundamente emocional y narrativo, comparándolo con un "parpadeo" que separa y conecta ideas visuales, muy parecido al flujo del pensamiento humano. Para él, el corte ideal debe ser fiel a la emoción del momento; esta es la prioridad número uno, representando más del 50% de la decisión para hacer un corte. Después de la emoción, vienen la historia, el ritmo, la dirección de la mirada, la composición bidimensional y la continuidad tridimensional del espacio. Murch enfatiza que editar es más que unir imágenes: es una práctica editorial y creativa que requiere sensibilidad para saber cuándo y cómo cortar, de forma que la experiencia del espectador sea natural y conmovedora. Él compara la labor del editor con la de un cirujano o un chef, donde cada movimiento debe ser preciso y significativo, evitando solo un choque arbitrario de imágenes. A lo largo de su trabajo, Murch ha señalado que el montaje debe tener un plan claro, un “hilo” que guía la narrativa para que no se convierta en una sucesión caótica de imágenes. Su enfoque está basado en cómo la mente humana procesa las ideas, sueños y emociones; por eso la edición cinematográfica es el arte más cercano al pensamiento. En resumen, para Walter Murch, el montaje es una herramienta para contar historias con alma, donde la emoción y la narrativa mandan, y la técnica está al servicio de hacer que el público se sienta y entienda la película de forma auténtica y profunda.

El libro En un abrir y cerrar de ojos, escrita por Walter Murch, es una reflexión fascinante y accesible sobre el arte y la técnica de la edición cinematográfica. Murch nos explica que editar una película es mucho más que juntar escenas: es un proceso emocional y creativo, casi como "pestañear" para el público, donde cada corte debe lograr transmitir sentimientos profundos y avanzar la historia de manera natural. Uno de los conceptos clave del libro es que el montaje debe respetar tres pilares fundamentales: la emoción, la narrativa y el ritmo. Si hay que sacrificar alguno, la emoción es la que nunca debe perderse. Murch afirma que los cortes funcionan porque reflejan cómo nuestro cerebro procesa los cambios y saltos en la realidad y los sueños; Son movimientos que el espectador tolera porque se asemejan a la forma en que soñamos o pensamos. Además, el libro demuestra que un gran editor no solo sigue reglas técnicas, sino que también controla y anticipa lo que el público siente y espera, casi guiando inconscientemente su experiencia. Walter Murch nos invita a entender la edición como un arte sensible y deliberado, donde cada corte es crucial y significativo. En un abrir y cerrar de ojos es perfecto para jóvenes que quieren entender mejor el cine, ya que combina teoría, práctica y filosofía en un lenguaje cercano y lleno de ejemplos claros y apasionados, mostrándonos que la edición es, al fin y al cabo, contar historias con alma y corazón.

Los aspectos principales de la regla de 6 son:
Fidelidad a la emoción: El corte debe preservar o intensificar la emoción que el director quiere transmitir en esa escena. El editor debe evaluar si el corte hace sentir al espectador lo que la escena busca comunicar. Fidelidad a la emoción del momento trata de que el corte mantenga o intensifique lo que el público siente en la escena. Pregúntate si el corte mantiene o intensifica la emoción que quieres transmitir. Prioriza siempre que la emoción del espectador sea fiel a la escena.
Hacer avanzar la historia: El corte debe tener un propósito narrativo claro, contribuyendo a que la historia avance o se complemente. No se debe cortar por capricho, sino para apoyar la trama. Hacer avanzar la historia es que el corte ayude a la narrativa, no solo sea un cambio visual. Comprueba que el corte contribuye a que la narrativa progrese o se complemente. Evita cortes que no aporten al desarrollo del relato.
Momento rítmico adecuado: Los cortes deben ocurrir en un momento que resulte natural y rítmicamente agradable, siguiendo la cadencia interna de la escena o la música. Ocurrir en un momento rítmicamente adecuado, el corte debe sonar natural al ritmo de la escena o la música. Asegúrese de que el corte ocurra en un momento rítmicamente agradable y natural. Toma en cuenta la música, el diálogo y la cadencia visual.
Respeto a la línea de la mirada y dirección: Se deben respetar las direcciones en las que miran los personajes y la ubicación de los elementos en la pantalla, para que el espectador no se desoriente. Respetar la línea de la mirada y dirección es mantener la orientación visual para no confundir al espectador. Comprueba que las miradas y movimientos en pantalla sean coherentes. Evita cortes que desorienten al espectador respecto a la ubicación de los personajes.
Respeto a la planaridad y gramática tridimensional: El editor debe asegurarse de que los planos mantengan coherencia espacial en dos dimensiones para representar bien el espacio en el que sucede la acción. Considere la dimensión y la composición en pantalla, cómo interactúan los personajes y objetos visualmente al hacer el corte. Cuida que la gramática visual que traduce un espacio tridimensional en 2D sea clara. Verifique la coherencia en la composición espacial de los planos.
Continuidad tridimensional del espacio: Se debe preservar la relación y ubicación entre personajes y objetos para mantener la coherencia espacial de la acción. Ser claro en la intención de mostrar a dónde debe mirar el espectador, la edición guía la atención hacia elementos importantes. Asegúrate de que la relación espacial entre personajes y objetos sea lógica. Respeta la ubicación y movimiento dentro del escenario para mantener la coherencia espacial.

Para editar un video con la regla de 6 hay que revisar cuidadosamente cada corte considerando estos elementos clave, asegurando que cada corte tenga un propósito emocional y narrativo claro, respetando la continuidad visual y el ritmo.​
Además, la regla de 6 implica revisar y refinar el video para que cumpla con estos estándares y generar así un montaje cinematográfico que conecte emocionalmente con la audiencia. Prácticamente, al editar un cortometraje, el editor debe revisar cada corte potencial contra estos 6 criterios, dando más peso a la emoción pero sin descuidar la continuidad, el ritmo y la dirección visual. Idealmente, el editor hace una selección de cortes que cumplan con la emoción y avance la historia, luego afina el ritmo y la coherencia visual respetando la línea de la mirada y la planaridad. Aplicar la regla de seis implica paciencia para refinar los cortes y sensibilidad para “sentir” la emoción que se quiere reflejar, permitiendo que el cortometraje sea emocionalmente potente y narrativamente claro.

A continuación te comparto una serie de ejercicios semanales para mejorar la sensibilidad emocional al editar videos, que ayudarán a conectar más profundamente con la emoción que quieres transmitir en tus montajes:
Escribe cada día durante una semana las emociones que tienes sentido y cómo estas influyen en tu percepción del mundo. Esto ayuda a desarrollar autoconciencia emocional y mayor empatía para captar emociones en las escenas.
Practica identificar y poner nombre a las emociones que percibes en imágenes, películas o situaciones cotidianas. Esto cultiva el reconocimiento emocional y el entendimiento de sus matices visuales.
Escoge una canción que te conmueva y dibuja o pinta las sensaciones que te provoca. Esto ayuda a que tu mente y cuerpo respondan a emociones de forma creativa, permitiéndote luego traducirlas en el montaje.
Mira escenas de películas o videos con atención a las expresiones faciales, anotando qué emociones identificas y cómo se manifiestan. Luego practica frente al espejo imitando esas expresiones para conectar mejor con ellas.
Lee o mira historias cortas y reflexiona sobre los sentimientos y motivaciones de los personajes. Intenta sentir desde su perspectiva para después buscar transmitir esa emoción en la edición.
Toma un video y corta varias versiones de una misma escena, buscando diferentes resultados emocionales, para entrenar tu sentido del ritmo y la emoción en el montaje.

Los seis criterios de Walter Murch para practicar el buen montaje, son los siguientes:
Emoción (51%): El corte debe ser fiel a la emoción del momento, ya que es el criterio más importante y prioritario para que el espectador se conecte con la escena.
Avance de la historia (23%): El corte debe ayudar a que la trama avance y la narrativa sea clara y coherente.
Ritmo (10%): El momento del corte debe ser rítmicamente interesante y natural, alineándose con el pulso de la escena o la música.
Dirección de la mirada (7%): Se debe respetar la línea de la mirada y el movimiento del centro de interés para mantener la coherencia visual y no desorientar al espectador.
Planaridad bidimensional (5%): Mantener la coherencia en la composición visual, teniendo en cuenta el espacio plano que muestra la imagen.
Continuidad espacio-temporal (4%): Preservar la continuidad del espacio y el tiempo dentro de la acción para que la escena sea lógica y fluida.
Estos criterios son jerárquicos; nunca se debe sacrificar la emoción por otros aspectos, y, si es necesario, se priorizan en ese orden. En la práctica, estos lineamientos ayudan a tomar decisiones conscientes para realizar cortes que creen una experiencia cinematográfica clara, emocional y coherente para el espectador.

Aquí tienes algunas actividades prácticas para desarrollar y dominar los seis criterios de Walter Murch en la edición de vídeos:
Ejercicio de emoción: Toma una escena emotiva y crea varias versiones editadas con diferentes puntos de corte. Reflexiona cuál transmite mejor la emoción y por qué. Esto fortalece tu sensibilidad para identificar el momento correcto emocionalmente.
Narrativa clara: Trabaja con una secuencia y enfócate en hacer cortes que hagan avanzar la historia sin confundir al espectador. Luego compara con la secuencia original y analiza las diferencias.
Ritmo consciente: Experimenta editando una escena al ritmo de distintas músicas (lentas y rápidas). Observa cómo cambia la sensación y el impacto emocional, entendiendo la importancia del ritmo en los cortes.
Dirección de la mirada: Usa escenas con miradas y movimientos claros para practicar cortes que respetan la línea de la mirada y la dirección visual. Marca dónde debe mirar el espectador para mantener la coherencia.
Planaridad y composición: Analiza la composición de planos dentro de una escena y practica cortes para mantener la armonía visual, evitando saltos bruscos o confusos en el espacio plano.
Continuidad espacial: Edita secuencias que implican movimientos de cámara o personajes, asegurando que la continuidad del espacio y el tiempo permanezcan lógica y clara para el espectador.
Estas actividades te ayudarán a interiorizar cada criterio y aplicarlos de manera consciente, logrando un montaje más emotivo, narrativo y estéticamente coherente, tal como plantea Walter Murch.

Para nuestro cierre, siempre recuerda que las seis reglas de edición de Walter Murch son esenciales para crear cortes que conecten con el público. Primero, prioriza la emoción: cada corte debe potenciar lo que siente el espectador. Segundo, la corte debe avanzar la historia, manteniendo la narrativa clara y significativa. Tercero, el ritmo es clave para que la edición fluya y acompañe la tensión o calma de la escena. Cuarto, la dirección de la mirada ayuda a guiar la atención del público entre planos. Quinto, se debe respetar la composición bidimensional para conservar la armonía visual. Sexto, mantener la continuidad tridimensional asegura que el espacio y el tiempo se perceban coherentes. Aplicando estas reglas conseguirás una edición poderosa, con el impacto justo que una buena película merece.

Que estés bien,



15 enero 2026

Nuestra atención: Mercancía digital.


La captura de la atención humana se convirtió en una mercancía altamente cotizada y deseada, revendida a anunciantes, comenzando con los periódicos de un centavo y progresando a través de la radio, la televisión y, finalmente, el internet. Hoy exploraremos la atención humana en el desarrollo de la publicidad y la propaganda, incluyendo técnicas de persuasión psicológica, y narra hitos como el surgimiento en 1951 de programas de radio populares como Amos 'n' Andy, el uso de la televisión para noticieros y entretenimiento, y el fenómeno de los reality shows y la cultura de ser una celebridad. En general, se observará cómo las empresas han dominado el arte de moldear y monetizar el foco del público a lo largo de la historia moderna.
La atención humana es la capacidad consciente y limitada de una persona para enfocar sus sentidos, pensamientos y energía en estímulos específicos—ya sean ideas, tareas, personas o contenidos—mientras ignora o descarta otros estímulos secundarios. Es un recurso mental esencial para el aprendizaje, la toma de decisiones y la interacción social, que determina qué información procesamos, retenemos y valoramos en cada momento. En el entorno digital y mediático contemporáneo, la atención humana se ha convertido en el bien más disputado por marcas, plataformas y creadores, pues condiciona el alcance, el engagement y el impacto de cualquier comunicación o acción publicitaria.

En el libro “Los comerciantes de la atención” (Tim Wu), el autor explora la evolución histórica de la industria mediática y publicitaria desde el nacimiento de los primeros medios hasta el auge del internet y el ecosistema digital en 2025. Wu sostiene que la economía de la atención surge cuando los medios y anunciantes reconocen la mente humana como un terreno disputado: la audiencia se convierte en un recurso a captar, retener y monetizar. Históricamente, radios y televisores inauguraron ciclos de obsesión por captar la atención masiva, desencadenando innovaciones en formatos, narrativa y técnicas publicitarias. Con la llegada del internet, esta “batalla por la atención” se intensifica, pasando del consumo pasivo de medios tradicionales a la hipersegmentación, personalización y modelación de audiencias digitales, donde cada clic, dato y minuto de retención adquiere valor económico.
Hagamonos algunas preguntas fundamentales antes de continuar leyendo:
¿De qué manera la atención humana se ha convertido en la moneda central de intercambio en los medios, y cómo afecta esto nuestra percepción, hábitos y decisiones cotidianas?
¿Qué implicaciones éticas surgen cuando las empresas y plataformas compiten agresivamente por captar y retener nuestra atención, llegando incluso a moldear emociones y comportamientos?
¿Cómo ha evolucionado la relación entre consumidor y medio publicitario desde los periódicos impresos hasta las plataformas digitales actuales, y qué permanece constante en la lógica de captación de atención?
¿En qué momento el modelo de negocio centrado en la atención dejó de ser solo informativo y pasó a influir activamente en nuestros valores, deseos y formas de relacionarnos con el mundo?
¿Qué responsabilidades sociales y personales emergen ante el poder creciente de los “comerciantes de la atención”, y cómo podemos proteger nuestra autonomía y bienestar en un entorno digital cada vez más persuasivo y omnipresente?
La economía de la atención, según Tim Wu, representa un cambio radical en la forma en que entendemos el valor dentro de la industria mediática y publicitaria. El concepto central es que la atención humana —de cada individuo, colectivo o audiencia— es un recurso económico limitado y valioso, sujeto a la competencia por parte de medios, marcas y plataformas tecnológicas. Tim Wu sostiene que, históricamente, los medios (como la radio, la televisión e internet) han evolucionado no sólo para informar o entretener, sino principalmente para captar y mantener la atención del público, convirtiéndola en el producto más buscado y rentable. En este modelo, empresas y anunciantes invierten enormes esfuerzos creativos y tecnológicos para atraer la mirada del consumidor. La atención se fragmenta y se monetiza a través de formatos publicitarios, algoritmos de recomendación y diversas estrategias de engagement. La economía de la atención implica que el usuario no paga tradicionalmente, sino que "transfiere" valor al dedicar tiempo y concentración a contenidos que, a su vez, generan oportunidades comerciales. Wu advierte que este modelo ha redefinido dinámicas de poder, ética y responsabilidad en la industria mediática, ya que la lucha por la atención puede derivar en saturación informativa, manipulación emocional y sobrexposición, convirtiendo la gestión de la atención en un reto central del siglo 21.

La historia de la publicidad digital se enraíza en el modelo de monetización de la atención desplegado por los medios tradicionales, una idea central desarrollada por Tim Wu. A finales del siglo 19, los periódicos descubrieron que, más allá de vender ejemplares, podían obtener mayores ingresos vendiendo la atención de sus lectores a los anunciantes. Este cambio transformó a los periódicos en “intermediarios de atención”, optimizando titulares y contenidos para captar grandes audiencias y, con ello, maximizar el valor de sus espacios publicitarios.
Con la llegada de la radio en el siglo 20, este modelo evolucionó aún más: las emisiones gratuitas capturaban la atención de millones de oyentes, quienes pagaban “con su tiempo” al escuchar mensajes y jingles publicitarios incrustados en la programación. Así, la “atención” pasó a ser la moneda de cambio: los contenidos entretenían e informaban, pero su verdadero propósito era reunir y mantener una audiencia atractiva para los anunciantes. Según Wu, internet lleva este modelo a su máxima sofisticación: Plataformas y medios digitales capturan y analizan datos de atención en tiempo real, multiplicando las posibilidades de segmentación y personalización. Pero la esencia sigue siendo la misma: toda la industria mediática —desde los primeros periódicos hasta las actuales redes sociales— se construye sobre la base de convertir la atención humana en el recurso económico más disputado y valioso.
La llegada de la televisión marcó un punto decisivo en la historia de la industria mediática, consolidando la atención masiva y redefiniendo al consumidor moderno. Según Tim Wu, la televisión perfeccionó el modelo de monetización de la atención heredado de la radio y la prensa, transformando el hogar en escenario de consumo constante de contenidos y publicidad. El auge del espectáculo televisivo —shows, concursos, eventos deportivos y programas de variedades— intensificó la competencia por captar y retener grandes audiencias. Los productores y anunciantes comprendieron que el entretenimiento era la vía más eficaz para concentrar la atención y convertirla en valor económico. En la televisión, el tiempo del espectador se convirtió en el activo más codiciado. Los mensajes publicitarios se integraban estratégicamente en pausas y formatos, mientras se afinaban técnicas de segmentación y persuasión emocional para influir en hábitos de consumo y preferencias culturales. Tim Wu señala que la televisión moldeó al consumidor moderno al establecer una rutina de exposición prolongada, donde la atención se medía y vendía como mercancía. Además, la TV creó la cultura del espectáculo, anticipando la lógica de las plataformas digitales actuales, donde contenido viral y experiencias compartidas siguen haciendo de la atención humana el principal motor de negocio y transformación social.
El Internet revolucionó la economía de la atención al transformar el modelo de atención colectiva, tradicional en prensa y televisión, en una dinámica de segmentación individual. Según Tim Wu, con la publicidad en internet surge la capacidad de capturar datos personales, rastrear hábitos y ofrecer contenidos altamente personalizados. Las plataformas digitales como Google y Facebook lideraron este cambio al emplear algoritmos sofisticados que analizan cada clic, búsqueda y preferencia, permitiendo a los anunciantes dirigir mensajes y ofertas específicas a grupos y, cada vez más, a individuos concretos. La segmentación digital reemplazó la antigua lógica de masas por audiencias microfragmentadas, donde la relevancia y el timing del mensaje determinan la eficacia comercial. Así, la atención se convierte en un recurso medido, optimizado y comercializado a escala jamás vista: cada usuario recibe publicidad adaptada a su perfil, ubicuidad y contexto. La economía de la atención digital profundiza la monetización, pues el valor reside en identificar, retener y capitalizar cada instante de interés personal. Wu advierte que esta transición redefine la relación entre consumidores y medios, creando entornos altamente competitivos donde la atención es disputada por múltiples actores y gestionada como el principal motor de innovación, poder y rentabilidad en la industria mediática contemporánea.

La hipersegmentación y el social commerce han transformado radicalmente la publicidad digital, colocando al consumidor en el centro —y a la vez, convirtiéndolo en el producto principal que plataformas y marcas monetizan. Las redes sociales, mediante algoritmos avanzados y análisis profundo de datos, permiten identificar intereses, comportamientos y deseos de cada usuario con alta precisión, originando audiencias microsegmentadas. Esto habilita campañas hiperpersonalizadas y mensajes adaptados a contextos, momentos y necesidades individuales, maximizando la relevancia y el impacto comercial. El social commerce integra la compra directa en los entornos sociales (Instagram, Facebook, TikTok), fusionando inspiración, recomendación y transacción en una sola experiencia. Influencers, comunidades y contenidos generados por usuarios se convierten en puntos clave de decisión, y cada interacción —like, comentario o compartido— se analiza y monetiza al instante. Así, el consumidor deja de ser solo receptor: su actividad, preferencias y datos son el recurso que las plataformas ofrecen a los anunciantes.
Este modelo redefine la cadena de valor, la atención se fragmenta, el mensaje se personaliza y la experiencia de compra se simplifica, facilitando la conversión. A su vez, plantea nuevos retos éticos y de privacidad, ya que la frontera entre experiencia y explotación comercial es cada vez más delicada en el ecosistema digital contemporáneo.

La economía de la atención presenta profundos dilemas éticos al convertir al consumidor en producto y al centrar los modelos de negocio en la captura y monetización del tiempo y el interés de las personas. Plataformas digitales y anunciantes utilizan sofisticadas técnicas de persuasión, segmentación y personalización que, si bien optimizan resultados comerciales, pueden fomentar la adicción, la manipulación emocional y la sobreexposición a contenidos cuyo valor real para el usuario es cuestionable. Este modelo puede sacrificar la privacidad y el bienestar, al recolectar y comercializar datos personales, sin siempre garantizar transparencia ni control al usuario. Se difumina la frontera entre experiencia y explotación, ya que cada interacción digital se convierte en una oportunidad de negocio—y cada usuario, en una fuente de datos transaccionales. El reto ético principal es equilibrar los intereses comerciales con el respeto por la autonomía y dignidad del consumidor, asegurando prácticas responsables en la gestión de datos, la calidad de los contenidos y la protección frente a la manipulación. Reflexionar sobre este impacto es clave, invita a cuestionar ¿cómo y para qué? se usa la atención, planteando la responsabilidad de creadores, anunciantes y plataformas por construir un entorno digital más justo, transparente y saludable para la sociedad.

A lo largo de la historia, la publicidad ha recurrido a estrategias cíclicas en las que la innovación tecnológica impulsa nuevas formas de narrativa, las cuales son rápidamente adoptadas y explotadas por la industria publicitaria para moldear los hábitos y deseos del consumidor. Cada revolución mediáticaimpresión, radio, televisión e internet— introdujo posibilidades técnicas inéditas: mayor alcance, relaciones más inmediatas o contenidos interactivos. Estas innovaciones abrieron el camino para crear narrativas adaptadas al medio, desde el sensacionalismo periodístico hasta los reality shows televisivos o el storytelling transmedia actual. La publicidad aprovecha esos relatos y formatos para insertar marcas, mensajes y productos en la experiencia cotidiana de la audiencia, empleando técnicas persuasivas cada vez más sofisticadas. Así, el consumidor es moldeado no solo por los productos publicitados, sino por los valores y aspiraciones implícitos en la parilla de programación y los contenidos. Con la digitalización y la inteligencia artificial, este ciclo se acelera, la tecnología permite hipersegmentación, personalización extrema y medición en tiempo real, perfeccionando la capacidad de la publicidad para anticipar, moldear y explotar las motivaciones individuales.
En síntesis, se repite un patrón ya conocido, la tecnología innova, la narrativa evoluciona, la publicidad capitaliza y el consumidor es modelado, creando una interacción donde la adaptación y la influencia mutua no dejan de evolucionar.

El futuro de la economía de la atención en 2025 y más allá estará marcado por la integración de algoritmos avanzados, plataformas inmersivas y tecnologías como la realidad aumentada (RA) y la inteligencia artificial (IA). Los algoritmos serán aún más sofisticados, capaces de anticipar emociones y deseos, ajustando contenidos y publicidad en tiempo real para maximizar la eficiencia comercial y la retención del usuario. Las plataformas inmersivas, incluyendo entornos de RA y realidad virtual, transformarán la experiencia digital en espacios participativos y sensoriales, donde la interacción y la atención serán moldeadas por estímulos personalizados, actividades gamificadas y narrativas envolventes. El comercio y la publicidad se fusionarán con el entretenimiento y la socialización, borrando los límites entre experiencia y transacción. En este escenario, el consumidor tendrá un papel activo pero seguirá siendo objeto de estrategias cada vez más precisas de captación y monetización, mientras surgen dilemas éticos sobre autonomía, privacidad y saturación informativa. La competencia por la atención será mayor y más intensa, y la diferenciación dependerá de ofrecer experiencias significativas y responsables. El desafío central será equilibrar innovación tecnológica con bienestar social, desarrollando modelos y plataformas que respeten al individuo y fomenten un ecosistema digital sano, atractivo y sostenible para todos los actores.

Comprender cualquier técnica —ya sea en publicidad, tecnología o comunicación— requiere analizar no solo su funcionamiento práctico, sino también el contexto histórico en el que surge y evoluciona. Las técnicas publicitarias, por ejemplo, nacen y se perfeccionan como respuesta a avances tecnológicos, hábitos sociales y transformaciones culturales: El desarrollo de la imprenta permitió los primeros anuncios escritos; la radio y la televisión crearon nuevos lenguajes persuasivos; Internet y la inteligencia artificial habilitaron la personalización masiva y la monetización de datos. El contexto histórico condiciona cómo se usa una técnica y qué impacto tiene sobre la sociedad. La técnica aislada puede parecer neutral o puramente funcional, pero su efecto real depende de quién la controla, con qué fines y bajo qué ética. Así, la historia nos enseña que el desarrollo de medios y métodos de captación de atención siempre está vinculado a intereses económicos, conflictos de poder y transformaciones en la subjetividad del consumidor. 
Por ello, es crucial entender tanto la técnica como su trasfondo histórico y ético, solo así podemos usar el conocimiento de manera responsable, anticipar consecuencias no deseadas y contribuir a sistemas más justos, transparentes y beneficiosos para la sociedad en su conjunto.


Los extractos seleccionados de Wu invitan al lector a analizar el trasfondo ético y estratégico que define al consumidor moderno como “producto” de la industria mediática. Además, promueven una reflexión sobre cómo las nuevas plataformas y algoritmos, desde los buscadores hasta las redes sociales y el social commerce, reproducen y transforman aquel modelo original de mercadeo de atención, exigiendo a los futuros profesionales comprender no solo la técnica sino también el contexto histórico y crítico de la industria.

La captura de la atención humana se convirtió en una mercancía revendida a anunciantes, comenzando con los periódicos de un centavo y progresando a través de la radio, la televisión y, finalmente, el internet. El material explora el desarrollo de la publicidad y la propaganda, incluyendo técnicas de persuasión psicológica, y narra hitos como el surgimiento de programas de radio populares como Amos 'n' Andy, el uso de la televisión para noticieros y entretenimiento, y el fenómeno de la telerrealidad y la cultura de la celebridad. En general, Tim Wu examina cómo las empresas han dominado el arte de moldear y monetizar el foco del público a lo largo de la historia moderna.
La atención es un recurso limitado. Todos y cada uno, tenemos solo 24 horas al día para distribuir entre trabajo, descanso, entretenimiento y relaciones. En el entorno digital, las plataformas compiten ferozmente en lo que Nir Eyal denomina un “Juego de Suma Cero”: el tiempo que dedicas a TikTok es tiempo que no gastas en Netflix, leyendo, ejercitándote o incluso durmiendo. Este contexto ha impulsado la sofisticación de estrategias para captar y retener nuestra atención de forma casi adictiva. El Hook Model (Es importante comprender qué impulsa el comportamiento del cliente para crear las Social Media que los clientes usen habitualmente. Con este conocimiento, se puede crear una ventaja competitiva significativa para las empresas. Los equipos y gerentes de producto deben utilizar el Hook Model en las primeras etapas del proceso de desarrollo del producto, ya que garantiza que los nuevos productos o servicios se conviertan en hábito.) de Nir Eyal explica este proceso en cuatro etapas, observa bien como es que tu atención es capatada todos los días en las Social Media:
Disparador (Trigger): Una notificación (“A Celina le gustó tu foto”) detona una emoción interna (aburrimiento, soledad) nos impulsa a la acción de abrir la app.
Acción: Realizamos el gesto mínimo —abrir la aplicación y empezar a hacer scroll— para buscar satisfacción o distracción.
Recompensa Variable: Aquí está el núcleo adictivo. Al ihgual que en una máquina tragamonedas, la recompensa es incierta, a veces el contenido nos aburre, otras veces nos sorprende y emociona. Esta combinación de certeza e incertidumbre libera dopamina en el cerebro, impulsándonos a repetir la acción en busca del próximo “golpe” de satisfacción.
Inversión: Al dar likes, comentar o crear contenido, invertimos emocionalmente y socialmente; cuanto más involucrados estamos, más difícil es abandonar la plataforma.
Comprender este mecanismo es vital en comunicación digital, no solo revela cómo las plataformas moldean hábitos y rutinas, sino también cómo intervienen en nuestra autonomía y bienestar cotidiano. Entendemos por habito, a aquel comportamiento automático desencadenado por señales situacionales.
Un jardín amurallado es un ecosistema cerrado donde una empresa controla el acceso a su hardware, software, contenido y datos. En el ecosistema de la comunicación digital, el concepto de Walled Garden es clave para entender cómo operan plataformas como Facebook, Instagram, TikTok o Amazon. Un Walled Garden es un ecosistema cerrado donde la plataforma controla completamente el contenido, los medios y, lo más valioso, los datos generados por cada usuario. Al contrario de la web abierta, donde los datos se dispersan a través de cookies de varios sitios, en estos jardines cerrados cada interacción, preferencia y comportamiento quedan registrados y gestionados centralmente. La metáfora del casino ilustra perfectamente su funcionamiento: al loguearte en una de estas plataformas, entras en un entorno donde todo está cuidadosamente diseñado para retenerte. No hay “relojes” (scroll infinito), las reglas internas favorecen la inmersión y cada acción se queda dentro del sistema, reforzando su modelo de negocio. Lo que sucede en el Walled Garden permanece dentro, alimentando el algoritmo y perfeccionando la oferta personalizada. Estas plataformas dominan porque reúnen dos ventajas decisivas: poseen Identity Data (saben exactamente quién eres, con nombre, correo y preferencias) y cuentan con Cross-device login (reconocen tu identidad tanto en el móvil como en la laptop). Esta precisión supera la tecnología de cookies y da a los operadores un control sin igual sobre audiencias, anunciantes y contenidos, modificando radicalmente el poder en la economía digital.

El duopolio clásico formado por Google y Meta sigue siendo central para entender cómo se canaliza la inversión y la atención en el mundo digital, aunque nuevos competidores están erosionando su dominio. ¿Por qué estos gigantes capturan aún más del 50% de la inversión digital global? Por la forma única en que conectan marcas y audiencias desde dos lógicas distintas. Google (Alphabet): El gigante de la IntenciónSu fortaleza está en responder a necesidades explícitas. El usuario ingresa búsquedas como “vuelos a Roatán” o “seguro de auto”, dando datos precisos de intención comercial. Su ecosistema incluye el buscador (el más usado del mundo), YouTube (el segundo buscador más grande), Android y Google Maps. Google conecta a las marcas en el “fondo del embudo”, donde la intención de compra es más alta y la publicidad resulta más efectiva. Además, YouTube actúa como híbrido, combinando búsqueda, entretenimiento y red social. Por otra parte tenemos a Meta (Facebook/Instagram/WhatsApp): El gigante de la IdentidadTrabaja con lógica de descubrimiento: El producto encuentra al usuario basándose en quién es y qué le gusta (segmentación psicográfica). Puede saber si te comprometiste, tus intereses, tus viajes y gustos, lo que la hace ideal para generar demanda en la parte superior del embudo.
En la actualidad, los retadores del duopolio clásico de Google y Meta están transformando el escenario de la publicidad digital por completo, emergiendo como fuerzas clave con modelos de data y atención radicalmente diferentes. Amazon Ads: El gigante de la TransacciónAmazon representa una amenaza directa porque no solo sabe qué buscas o qué te interesa, sino qué compras realmente. Su poder reside en el acceso a los datos transaccionales y de tarjetas de crédito, acortando la distancia entre ver el anuncio y realizar la compra a solo un clic. Aquí surge la tendencia de Retail Media, considerada la tercera ola de la publicidad digital, las marcas ahora pagan por aparecer en los primeros resultados de búsqueda dentro de ecosistemas de comercio electrónico como Amazon, Walmart y Mercado Libre, donde el consumidor ya está en modo de compra. Esta precisión convierte las plataformas de retail en laboratorios de conversión y ventas directas. TikTok: El gigante del Interés (Content Graph). TikTok representa un nuevo paradigma: a diferencia de Facebook (basada en el Social Graph, o sea, tus amigos y contactos), TikTok prioriza qué te interesa y retiene tu atención, aunque no tengas seguidores. Su algoritmo observa micro-señales en tiempo real (visualización completa, likes, compartidos) y reconfigura tu feed según lo que te engancha en segundos. Así, cualquier usuario puede lograr viralidad sin importar sus conexiones previas: solo cuenta la calidad y el atractivo del contenido. Aunque la democratización del alcance orgánico está disminuyendo, TikTok sigue revolucionando la lógica de distribución e influencia en medios digitales. En definitiva, Amazon Ads y TikTok desafían el control histórico de Google y Meta al explotar datos transaccionales y desviando la atención hacia el interés puro, rediseñando el mapa del poder publicitario global.

Algo que nos resultará fundamental es distinguir las diferencias entre formatos publicitarios nativos e intrusivos, pues esta diferencia afecta directamente la efectividad y percepción de las campañas digitales.
Publicidad Intrusiva (Outbound/Interrupción). Este tipo de formato interrumpe la experiencia natural del usuario. Ejemplos clásicos son los pop-ups, banners, anuncios de video que no se pueden saltar o audios automáticos en sitios web. Su objetivo es captar la atención de forma directa, pero suelen generar molestia, alta tasa de abandono e incluso el uso de bloqueadores de anuncios. En este enfoque, la publicidad es un elemento externo, “importado” a la experiencia del usuario, y por lo tanto, se percibe como una interrupción forzada.
Publicidad Nativa (Inbound/Integración). La publicidad nativa, por el contrario, se integra de manera orgánica al entorno donde aparece. Ejemplos son los contenidos patrocinados dentro del feed (como en Instagram, Facebook o TikTok), artículos sugeridos con formato editorial, recomendaciones en Spotify o reseñas en blogs y videos de creadores. Este formato no “interrumpe”, sino que busca ser relevante, informativo o entretenido, formando parte del flujo natural de navegación del usuario. El mensaje se alinea con el contexto y la experiencia, generando mayor aceptación, engagement y valor de marca.

Diferenciar ambos formatos es crucial para el desarrollo de estrategias exitosas en plataformas digitales: Elegir formatos nativos permite construir relaciones a largo plazo y favorece el engagementUsar formatos intrusivos puede dar resultados rápidos, pero con el riesgo de fatigar o alienar a la audiencia. Comprender y aplicar correctamente estos formatos asegurará construir experiencias más satisfactorias para el usuario y mejores resultados para las marcas y los medios.
Nos va resultar esencial poder comprender cómo las nuevas narrativas y la economía de creadores han transformado la manera en que las marcas, medios y usuarios se conectan e influyen. Influencer Marketing. Del Macro al Nano Influencer, antes, el marketing de influencia se centraba en figuras con millones de seguidores (macroinfluencers) para amplificar mensajes. Hoy, la estrategia evoluciona hacia micro y nano influencers, creadores con audiencias más pequeñas, pero altamente segmentadas y con mayor nivel de confianza. Los nano influencers, con menos de 10 mil seguidores, generan conversaciones auténticas y engagement profundo en nichos específicos, lo que aumenta la relevancia y credibilidad del mensaje. Branded Content y Storytelling Transmedia: Las marcas ya no solo “patrocinan” contenidos; ahora crean historias donde su identidad es parte integral de la trama, apelando a emociones y valores. El storytelling transmedia implica contar historias en distintos formatos y plataformas (videos, posts, reels, podcasts), permitiendo que los usuarios participen, interactúen y compartan perspectivas, aumentando el alcance y profundidad del relato. Esta integración impulsa la construcción de comunidades y el posicionamiento de marca. Streaming y Audio Digital (Podcasts, Spotify, Twitch): El streaming y el audio digital son ahora pilares para la narrativa y el engagement. Plataformas como Spotify y Twitch, junto a los podcasts, han diversificado el consumo de contenidos: permiten transmisiones en vivo, series documentales, entrevistas y experiencias interactivas. Estos formatos brindan cercanía, inmediatez y la posibilidad de monetizar vía suscripciones, patrocinadores o contenido exclusivo. En suma, el futuro de la comunicación digital está marcado por nuevos tipos de creador, formatos narrativos colaborativos y la expansión de medios personales y comunitarios que redefinen la influencia y el valor en el ecosistema digital.

Como todo experto en desarrollo de contenidos para plataformas digitales, es imprescindible identificar las tendencias disruptivas que están redefiniendo la industria y guiar la preparación de proyectos innovadores. Dos fuerzas clave en este proceso son la (LLM) Inteligencia Artificial Generativa y el auge del Retail Media.
Inteligencia Artificial Generativa (LLM) en la creación de contenido y medios: La IA generativa (como GPT, DALL-E, Sora) permite crear textos, imágenes, videos y audio de manera automatizada, rápida y personalizada. Esta tecnología revoluciona la producción de contenido al facilitar la generación de ideas, adaptación de formatos y escalabilidad de campañas. Las marcas y medios pueden automatizar blogs, guiones, creatividades y hasta publicidad dinámica, ahorrando tiempo, costos y aumentando la relevancia según preferencias individuales. Además, la IA potencia el análisis de tendencias y la optimización en tiempo real, permitiendo que los proyectos se adapten constantemente al feedback de la audiencia. No obstante, exige cierta preparación ética y conceptual, aprender a editar, supervisar y verificar los outputs para mantener calidad, autenticidad y responsabilidad.

Retail Media: El nuevo gigante publicitario. Retail Media trasciende el clásico display digital. Plataformas como Amazon, Walmart y Mercado Libre habilitan espacios publicitarios directamente dentro de sus ecosistemas de compra, las marcas pueden aparecer en los resultados de búsqueda, banners en la tienda o promociones in-app, llegando al consumidor mientras este se encuentra plenamente listo para comprar. Esta tendencia fusiona data transaccional, segmentación avanzada y experiencias de compra instantánea, permitiendo a los anunciantes maximizar la conversión y medir el impacto de sus inversiones con precisión milimétrica.
Preparación de proyectos disruptivos. Para aprovechar estas tendencias, debemos dominar las herramientas de IA para la creación y edición de contenido. Un desarrollador de contenidos digitales debe dominar la ingeniería de avisos, el uso de herramientas clave de IA generativa y técnicas de edición humana asistida por IA para crear y optimizar texto, imágenes, video y audio de forma eficiente.​Habilidades Fundamentales. La ingeniería de avisos es esencial, aprender a estructurar instrucciones claras, con contexto, tono específico y ejemplos para obtener resultados precisos y personalizados, evitando respuestas genéricas. Dominar la adaptación de contenido a audiencias diversas mediante IA, como ajustar lenguaje  para jóvenes o profesionales, y combinar generación automática con edición humana para asegurar coherencia y originalidad. Practicar revisión crítica de resultados de IA, midiendo métricas como engagement y SEO.​
Herramientas clave para crear texto: ChatGPT, Jasper, Writesonic y Google Gemini, ideales para blogs, guiones y campañas de marketing. Para imágenes y visuales: DALL-E, Canva IA y Midjourney, que generan diseños personalizados para redes sociales. Incluye transcripción de audio a texto con herramientas como Descript para optimizar flujos de trabajo.​
Herramientas para Editar. En video: Invideo AI y Descript, que editan con comandos textuales, eliminan escenas, agregan subtítulos y voces en off automáticamente. Para edición integral: plataformas como Simplified para reescritura de contenido largo y automatizaciones en métricas. Estas herramientas se integran con flujos existentes como WordPress o Google Docs.​
Pasos para dominar. La práctica impulsa avances diarios como múltiples versiones  de opciones, imita estilos y usa incentivos como "prioridad absoluta".​ Experimenta integraciones, combina IA con tus herramientas actuales (ej. Manychat para chatbots) y mide impacto en productividad.

Entender el ecosistema de retail media y sus métricas clave. Plantear narrativas compatibles con algoritmos y plataformas de venta. Reflexionar sobre la ética, autenticidad y privacidad en la automatización y segmentación. Estas competencias serán esenciales para desarrollar proyectos exitosos y relevantes en una industria digital que evoluciona a gran velocidad.

Que estés bien,








12 enero 2026

Proyecciones mediáticas para 2026


Tal y como se había proyectado desde el año 2024, la facturación publicitaria de 2025 supero por primera vez el billón de dólares. En el pasado año 2025, la inversión publicitaria global cerró con un crecimiento robusto del +8.8%, alcanzando los 1.14 billones de dólares, impulsada principalmente por la publicidad en soporte digital que dominó el panorama. Las proyecciones para 2026 indican un avance del +7.1%, superando el crecimiento económico mundial, con énfasis en IA, retail media y eventos globales como el Mundial de la FIFA. Se espera que en 2026 se capten 1.04 billones de dólares totales (+5.1%), con digital al 68.7% (+6.7%), social continuando fuerte por IA y creadores, y ATL/BTL estables pero dependientes de eventos.

En 2026, la economía mundial crecerá un modesto +2.7%, según el Banco Mundial, estabilizándose tras años de altibajos, pero por debajo del ritmo normal antes de la pandemia (3.1%). Esto significa más empleos y precios menos inflados (alrededor del 2.7%), gracias a energías baratas y cadenas de suministro fluidas. Los países ricos avanzarán al +1.8%, mientras los emergentes lo harán mejor al +4%. En América Latina, el panorama es más flojo: solo +2.5-2.6% de crecimiento, el más bajo del mundo, afectado por socios comerciales como EStados Unidos y China, y precios bajos de materias primas. México rondará el +1.4 a +1.9%, y Brasil el +2.2%, con riesgos por aranceles de Trump y tensiones globales. Aun así, hay esperanza: países pobres rebotarán fuerte (+5.8%), y reformas locales pueden impulsar sostenibilidad. El mensaje es claro: el mundo se calma, pero Latinoamérica necesita diversificar para no quedarse atrás.

La inversión en ATL (publicidad tradicional como TV y OOH) mostró un desempeño mixto: TV total alcanzó 167.4 mil millones de dólares, pero la TV lineal cayó -3.8% a 123.5 mil millones debido a la migración a streaming. BTL (activaciones below-the-line como promociones y eventos) no se desglosó con precisión, pero los medios tradicionales en general perdieron terreno ante el digital, representando menos del 30% del total. OOH creció 6.3% a 54.6 mil millones, con DOOH al 9%.​ Digital capturó alrededor del 68-72% del gasto total, con crecimientos del +7.9 a +9.2% y cifras cercanas a 790-678 mil millones de dólares, liderado por retail media (+21.9%), paid search y video online. La RTB publicidad programática superó el 70% del digital, y el sector creció por encima del PIB global.​ Paid social creció entre  +8.7 y +9.2%, vital para audiencias jóvenes como Gen Z, con plataformas como Meta dominando el tercer trimestre de 2025 (67.3% del gasto social, 51.24 mil millones). TikTok y YouTube sumaron 8.25 y 10.26 mil millones en el tercer trimestre, reflejando saturación pero innovación en shopping y video.

Líderes de la publicidad. ​En el pasado año 2025, tres gigantes de la tecnología dominaron el mundo de la publicidad: Google (Alphabet), Meta (dueños de Facebook e Instagram) y Amazon. Juntos capturaron más del 56% de la inversión publicitaria digital global, la que superó los 700 mil millones de dólares.
Google lideró con unos 265-288 mil millones, gracias a su motor de búsquedas en internet y YouTube. Meta facturó cerca de 184 mil millones enfocada en redes sociales, mientras Amazon creció fuerte en anuncios dentro de sus tiendas online, con 56-62 mil millones
Para el presente año 2026, se espera que estos tres gigantes digitales sigan al frente, elevando su control al +60% del mercado. Impulsados por inteligencia artificial, compras en redes sociales y publicidad en e-commerce, Google mantendrá el primer puesto por su enorme escala, seguido de cerca por Meta y Amazon, dejando atrás a rivales como TikTok. Este dominio refleja cómo la tecnología redefine la publicidad, priorizando lo digital sobre lo tradicional.

Observar el crecimiento de la facturación publicitaria en 2026 es clave porque muestra la salud de la economía mundial y ayuda a empresas a decidir dónde invertir su dinero en anuncios. Se espera que llegue a 1.04 billones de dólares, más rápido que el crecimiento general de la economía, lo que da pistas sobre tendencias como el comercio electrónico y las compras en redes sociales.​ Esto resulta ser muy importante porque las marcas usan estos datos para medir resultados reales, como ventas directas, y ajustar presupuestos: por ejemplo, más presupuesto para influencers que realmente venden.​ Lo emocionante es la revolución de la inteligencia artificial, que -ahora mismo- crea anuncios personalizados y videos divertidos automáticamente, haciendo campañas más cercanas al público. Eventos como el Mundial de FIFA y las Olimpiadas generarán picos de inversión, con innovaciones en TV por internet y compras dentro de apps. Así, la publicidad se vuelve más creativa y conectada con la gente.

En el transcurso del año 2026, los anuncios tradicionales como televisión, radio y vallas publicitarias (llamados ATL) crecerán poco, solo un +2 a +4%, mientras el total mundial de inversión publicitaria sube a más de un billón de dólares. Representarán menos del 30% del pastel, porque el mundo digital gana terreno, pero todavía son útiles para llegar a mucha gente con un impacto. Lo interesante es cómo se mezclan con la tecnología digital: la TV por internet (CTV) permite anuncios personalizados para millones, y las vallas digitales interactúan con celulares vía códigos QR para compras rápidas. Eventos gigantes como el Mundial de Fútbol, Olimpiadas y elecciones en EE.UU. impulsarán su frecuencia de consumo, con inteligencia artificial, optimizando todo para vender más y fortalecer marcas. Aunque sabemos bien que pierden peso, ATL se reinventa como "híbridos" que combinan alcance masivo con datos precisos, midiendo resultados reales como ventas directas. Así, siguen siendo soportes clave para marcas que buscan impacto emocional y masivo en un mundo altamente conectado.

En 2026, la televisión OTT —como Netflix, Amazon Prime o Disney+— se convertirá en el rey del entretenimiento en streaming, alcanzando un valor global de unos 195 mil millones de dólares y creciendo más del +18% anual. Esto significa más gente viendo series y películas en internet, superando a la TV cable tradicional con miles de millones de suscripciones. Lo más interesante para la publicidad es su explosión: en EE.UU., los anuncios en estas plataformas llegarán a 37 mil millones de dólares, con opciones gratis que incluyen ads personalizados gracias a la inteligencia artificial. Así, los comerciales se adaptan a lo que ves y compras, siendo menos molestos y más efectivos, con resultados hasta tres veces mejores. Además, habrá anuncios interactivos donde puedes comprar productos directamente desde el video, usando realidad aumentada o enlaces sociales. En Latinoamérica, el acceso a servicios de internet más rápido impulsará su uso, convirtiéndola en un canal ideal para marcas que quieren vender al instante mientras entretienen. Netflix en 2026 seguirá creciendo fuerte, superando los 300 millones de suscriptores pagos globales, con ingresos totales aumentando un +13.3% gracias a precios más altos y mercados internacionales. Su gran novedad es el plan con anuncios, que ya supera 94 millones de usuarios (18% de nuevos), generando más de 4 mil millones de dólares anuales y duplicándose en ventas publicitarias. Esto atrae a jóvenes de 18-34 años más que cualquier cable, con anuncios que captan atención igual que las series. Usará su propia tecnología e inteligencia artificial para personalizar comerciales, compitiendo con YouTube o Amazon. Además, invertirá en deportes en vivo y contenido premium como franquicias de Warner Bros., manteniendo liderazgo pese a rivales. Netflix pasa de solo suscripciones a un negocio híbrido rentable, con acciones posiblemente superando 131 dólares, combinando entretenimiento adictivo y publicidad inteligente para todos. En 2026, el catálogo de Paramount+ cambiará el juego en las plataformas de streaming como Netflix Disney+, apostando más por series originales que por películas, lo que le da un toque único en acción, comedias familiares y contenido premium como Showtime Nickelodeon. Esto atrae a familias y fans de historias largas, diferenciándose de la competencia. En Latinoamérica y Centroamérica, su flexibilidad para compartir contenidos con otros servicios crea una pelea equilibrada, aunque el fin de alianzas como con Claro Video obliga a suscripciones directas, subiendo precios a unos 5-8 dólares al mes y limitando su alcance al 40-50% de usuarios por ser caro para muchos. Para marcas, es una oportunidad dorada: anuncios en TV por internet (OTT) se miden mejor, con resultados tres veces más efectivos, y permiten compras directas desde el video. Así, Paramount podría ganar un +5-10% más de mercado, impulsando un crecimiento del +15% en streaming regional con inteligencia artificial personalizando todo.

En 2026, los medios impresos como periódicos y revistas en América Latina seguirán perdiendo fuerza en publicidad, con caídas de alrededor del -6%, especialmente en países como México. Esto pasa porque la gente prefiere leer noticias y anuncios en celulares o plataformas digitales, dejando al papel menos del 5% del total invertido en anuncios. Aunque bajan, hay nichos que resisten: revistas especializadas para temas premium como finanzas o moda mantienen algo de valor por su credibilidad local. Además, la impresión promocional —como folletos personalizados o etiquetas ecológicas— crece gracias a tecnologías modernas que la hacen más barata y sostenible, ideal para tiendas y eventos. En resumen, el medio en soporte de papel no desaparece del todo, pero los anunciantes lo usan cada vez menos para llegar a la audiencia joven, priorizando internet. Mientras, la TV tradicional también cae un poco (-0.5%), y lo digital sube fuerte (+12-15%), marcando el fin de toda una era para los medios impresos.

En 2026, la radio comercial a nivel mundial se mantendrá estable, creciendo solo un +0.5-1.5% en inversión publicitaria, lo que equivale a cerca del 5% del total invertido en publicidad. Sigue siendo popular entre adultos que la escuchan en el auto o trabajando, gracias a su bajo costo y alcance masivo. En América Latina, la radio resiste mejor que otros medios tradicionales como periódicos o TV cable. En países como México y Colombia, recupera terreno perdido por la pandemia, impulsada por eventos como el Mundial de Fútbol. Ya en 2026, México espera un aumento fuerte en inversión total, con la radio destacando por su conexión local y lealtad de oyentes rurales o conductores. Lo nuevo es la "radio moderna": se une a apps de streaming y podcasts, permitiendo comprar espacios publicitarios por intereses específicos del público, no solo por hora. Aunque el digital domina (60% en América Latina), la radio ofrece oportunidades baratas y efectivas para marcas locales que buscan impacto directo. Los principales factores que impulsarán el crecimiento de la industria radiofónica en 2026 serán la hibridación digital y la adopción de tecnologías avanzadas, según proyecciones de PwC y Research Nester. El apoyo gubernamental mediante programas de modernización de radio pública y financiamiento para infraestructura digital —como los 420 millones de dólares en Estados Unidos de América— acelerará inversiones en equipos para estaciones, elevando el mercado a 6 mil 600 millones con una CAGR del 5.4%. La transición a radio digital (DAB, DRM, HD Radio) capturará el 71.5% del segmento tecnológico, impulsada por audio superior, metadatos interactivos y escucha en dispositivos inteligentes, donde lo digital ya supera el 74% en mercados clave. La IA optimizará la programación personalizada, el análisis de audiencia y los anuncios de audio dirigidos a plataformas como Spotify, elevando el ROI un +15 hasta un +20%. Además, la expansión de podcasts (150 millones de oyentes en China) y audio en 5G fomentarán contenido regional, compensando la erosión de AM/FM tradicional.

En 2026, el uso de internet crecerá a gran velocidad en todo el mundo, gracias al auge de la inteligencia artificial y más dispositivos conectados, como celulares y electrodomésticos inteligentes. Según Cisco, las redes manejarán cantidades enormes de datos —más de 90 zettabytes al año—, llegando a unos 6 mil millones de usuarios, o sea, más del 75% de la población global con acceso. Esto significa que casi todos podrán navegar, trabajar o entretenerse online, con redes 5G y Wi-Fi superavanzadas que lo hacen más rápido y seguro. En América Latina, la penetración subirá al +75-80%, sumando más de 500 millones de personas conectadas, especialmente en Brasil y México, donde el 5G acelera todo. Lo emocionante es cómo la IA transforma las redes para ser más eficientes y protegidas, convirtiendo el potencial digital en oportunidades reales de negocio y vida diaria para todos.

Las LLM de la AI transformarán el trabajo creativo publicitario en 2026, acelerando procesos sin reemplazar la intuición humana, según tendencias de Dentsu y Warc. Generarán copys, conceptos visuales y variantes dinámicas en segundos, reduciendo costos de producción hasta un 40% y permitiendo probar cientos de ideas para hiperpersonalización en tiempo real vía Meta, Google y TikTok. Los creativos pasarán de ejecución manual a curación estratégica: la IA manejará lo repetitivo (AIGC escalable), mientras los humanos enfocan narrativas auténticas, UGC y conexiones emocionales que algoritmos no replican. El impacto clave radicará en flujos híbridos —IA como "copiloto" para ROAS x3 en social commerce y CTV—, con chatbots conversacionales guiando compras y AR/VR inmersiva elevando experiencias shoppable. Desafíos éticos como sesgos y saturación demandarán zero-party data y creatividad "humana amplificada", donde marcas con propósito auténtico liderarán.

El año 2025 para YouTube ha representado un periodo de sólido crecimiento en facturación, alcanzando aproximadamente 45 mil 600 millones de dólares en ingresos totales por video, con 36 mil millones provenientes de publicidad y 9 mil 600 millones de YouTube Premium, según proyecciones de Omdia presentadas en MIP Londres.. Esto posiciona a la plataforma ligeramente por debajo de Netflix (46 mil 200 millones), pero con una audiencia masiva superior a 2 mil millones de usuarios globales, impulsada por el auge en TV conectada y contenido premium
Para 2026, YouTube mantiene expectativas optimistas de expansión, alineadas con el crecimiento publicitario digital global proyectado en 6.7% por AdAge y otros analistas, donde el video online como YouTube liderará con +11.5%. Se anticipa un rol clave para la IA en segmentación y CTV, consolidando su dominio en publicidad programática y streamingEl éxito en 2025 se debió a publicidad (75% de satisfacción en ROI para anunciantes) y monetización de creadores, con RPM variables de 2-12 dólares por mil vistas. En 2026, eventos como Olímpicos y Mundial de selecciones de la FIFA potenciarán ingresos, con foco en retail media y social video.

En Honduras, el internet crecerá de forma notable en 2026, guiado por el Plan Estratégico de CONATEL 2022-2026, que busca conectar más hogares y escuelas rurales para reducir la brecha digital. Al final de 2024, ya había 7.2 millones de suscriptores de internet móvil y fijo, con velocidades promedio de 37 Mbps en celulares y 96 Mbps en conexiones fijas. Se espera que la penetración llegue al 70-75%, sumando +7.5-8 millones de usuarios, gracias al inicio del 5G y empresas como Tigo y Claro, que controlan el 80% del mercado. CONATEL impulsa esto con metas claras: aumentar la cobertura fija al 10% o más, capacitar en uso digital y generar miles de empleos en telecomunicaciones, invirtiendo miles de millones de lempiras. En 2025, los suscriptores fijos ya marcaron récord con 505 mil. Sin embargo, persisten retos en zonas rurales como en el departamento de Lempira, frente a áreas urbanas como en el departamento de Francisco Morazán. Así, más hondureños accederán a educación y oportunidades online.

En 2025, la inversión publicitaria en Centroamérica y Honduras creció de forma moderada, con el mundo digital tomando la delantera al +15.5% anual, mientras los anuncios tradicionales como TV y radio (ATL) se mantuvieron estables y las promociones en tiendas o eventos (BTL) resistieron en mercados locales. En Honduras, esto representó un pequeño aporte al PIB nacional (+0.68%), aunque la TV y radio perdieron terreno ante internet. El digital dominó con más del 60% del gasto, gracias a una penetración de banda ancha móvil del 54% y un récord de 505 mil conexiones fijas. Las redes sociales cerraron el año con fuerza: Messenger lideró al 64.6%, seguido de TikTok (41.8%) y Facebook (39.8%), impulsados por videos cortos, contenido creado por usuarios y herramientas de inteligencia artificial para personalizar anuncios. Para 2026, se espera un alza del +10 al +12%, con digital y redes sociales superando el 70%, integrando TV por internet y compras online

Qué estés bien.