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01 octubre 2026

Guiando al rebaño digital


¿Te has preguntado por qué ves lo que te aparece en tus redes sociales? Desde el entorno de las redes sociales y del internet los algoritmos no causan la polarización política directa, pero sí la amplifican de manera sistemática al priorizar contenido emocional, partidista y confrontacional que genera más interacciones; like, share, repost, etc. Algunos estudios recientes demuestran que el orden en que se muestran los mensajes políticos en las plataformas sí afecta de forma significativa a la división de las sociedades por razones ideológicas.
El mecanismo de amplificación algorítmica. Los algoritmos de recomendación en plataformas como Facebook, X (antes Twitter), TikTok, Instagram y YouTube están diseñados con un objetivo central que consiste en (atrapar y cautivar) maximizar el tiempo de permanencia y la atención e interacción del usuario. Para lograrlo, aprenden observándonos qué tipo de contenido genera más clics, comentarios, compartidos y reacciones emocionales intensas. El punto clave está en que el contenido político polarizante cumple perfectamente con esos criterios. Los mensajes que generan rabia, indignación, miedo, sorpresa o confirmación de creencias previas -imaginario colectivo- reciben mayor engagement que los matices, los análisis equilibrados o las posiciones moderadas.
¿Cómo funciona este proceso? A través de la detección de preferencias, el algoritmo observa con qué contenido interactúas más (tiempo de visualización, clics, reacciones, compartidos). Junto con el perfilado ideológico, pues con el tiempo, el sistema construye un perfil de tus inclinaciones políticas, incluso si nunca las declaraste explícitamente. A todo esto sumemos la priorización de contenido afín, comienza a mostrarte más contenido que coincide con tus creencias previas, reforzando tu visión del mundo. Con esto vamos a aplicar la exclusión de perspectivas opuestas, el contenido que desafía tus ideas recibe menos visibilidad porque genera menos interacción positiva (o más rechazo) y agrega la retroalimentación continua para que cuanto más consumas el contenido de una línea ideológica, más te muestra el algoritmo de ese tipo, creando un ciclo de refuerzo.
El algoritmo de las redes sociales es como un bibliotecario hiper-observador que aprende tus gustos viendo qué haces, no qué dices. Su trabajo es predecir qué contenido te mantendrá más tiempo en la plataforma, y para eso usa todas las señales que dejas; tus clics, tu tiempo de visualización, tus interacciones, tus relaciones. No es malvado por diseño, pero sus incentivos no están alineados con tu bienestar informativo. Está optimizado para engagement, no para verdad, equilibrio o salud mental. Entender esto te da poder: puedes usar las redes de manera más consciente, cuestionar por qué ves lo que ves, y tomar decisiones activas sobre qué contenido consumes. Como dijo un experto: "El algoritmo no te muestra lo que necesitas ver, te muestra lo que la red social necesita que tú veas para que no cierres la aplicación".
Existen dos conceptos clave explican este fenómeno los filtros burbuja, que es la personalización algorítmica que hace que dos personas buscando lo mismo en Google o Facebook reciban resultados radicalmente distintos según su historial. El algoritmo te muestra lo que cree que quieres ver, no necesariamente lo que resulta ser más relevante o diverso. El concepto trata acerca de la cámara de eco, que es el entorno virtual donde solo interactúas con personas que comparten la misma cosmovisión del mundo. En estos espacios, las ideas se repiten y refuerzan constantemente sin ser desafiadas, creando con esto la ilusión de que "todo el mundo piensa como yo". La combinación de ambos fenómenos nos dificulta e impide el diálogo entre personas con visiones políticas distintas y fomenta así la división social.

Recientemente en un estudio acerca de la red social X de 2025 a 2026. Una investigación independiente con casi 5 mil participantes en los Estados Unidos demostró que el algoritmo de la red social X desplaza a los usuarios hacia posiciones políticas más conservadoras cuando usan el feed "Para ti" (curación algorítmica) en comparación con el feed cronológico. en este estudio los investigadores encontraron que el algoritmo prioriza a aquel contenido que resulta ser más partidista y confrontacional, reduce la visibilidad de voces moderadas o conciliadoras, aumenta la exposición al discurso de odio y animosidad hacia adversarios políticos. Cuando se redujo experimentalmente la presencia de contenido que promueve actitudes antidemocráticas, la polarización disminuyó significativamente. Esto demuestra que las decisiones algorítmicas sí tienen un impacto sustancial y no son políticamente neutrales.
En el año de 2026 los investigadores de ESade (Marc Torrens y Carlos Carrasco-Farré) analizaron cómo los algoritmos influyen en las opiniones y aumentan las respuestas emocionales. En sus hallazgos, los algoritmos de recomendación influyen en qué voces se perciben como representativas. Determinan qué posiciones parecen normales y cuáles marginales y deciden qué oponentes resultan más visibles (generalmente los más extremos o caricaturescos). Esto significa que el algoritmo no solo te muestra contenido; además define tu percepción de qué es el espectro político y quiénes son los actores relevantes.
En otras investigaciones más amplias (Meta-análisis sobre redes sociales y polarización 2023-2025) que sugieren que las redes sociales amplifican, más que causan, la polarización política existente. La polarización se articula a partir de grupos minoritarios pero ideológicamente homogéneos que se refuerzan mediante su agrupamiento en redes sociales. Al ser mucho más activos y radicales que la mayoría de la población, estos colectivos construyen una imagen conflictiva y polémica que luego se repercute en los medios de comunicación tradicionales, creando la ilusión de que toda la sociedad está más dividida de lo que realmente está.
El caso de la red social TikTok y la política en formato viral. Esta red social representa un caso particularmente preocupante. La plataforma está diseñada para facilitar el consumo rápido de contenido altamente emocional y visual. Los usuarios crean videos políticos usando hashtags y formatos virales que tienden a simplificar extremadamente debates ideológicos y políticos mucho más complejos. Así se crea la ilusión de percibir que yo lo analicé a fondo. El algoritmo de TikTok es especialmente efectivo en identificar rápidamente las preferencias del usuario (a veces en cuestión de pocos minutos) y luego crear burbujas ideológicas muy cerradas y priorizar contenido emocional sobre análisis sustantivo. Estudios sobre discursos polarizantes en TikTok muestran que la política se reduce a consignas, memes y confrontaciones personales, eliminando matices y el contexto.
Todo lo anterior plantea consecuencias para las sociedades democráticas. El impacto de esta dinámica algorítmica tiene implicaciones profundas pues causa erosión del terreno común, cuando cada persona vive en una realidad informativa distinta, se pierde la base de hechos compartidos necesaria para el debate democrático. No es posible negociar o comprometerse si no hay acuerdo sobre qué es verdad. También, hay una radicalización progresiva, la exposición continua a contenido que confirma y refuerza creencias previas puede llevar a posiciones cada vez más extremas. Con el tiempo, esto consolida posiciones ideológicas e incluso favorece la radicalización. Así se tiende a favorecer el auge de populismos, algunos expertos señalan que las cámaras de eco y filtros burbuja están produciendo un auge de los populismos y una notable polarización ideológica. Los líderes populistas se benefician de esta dinámica porque sus mensajes simples, emocionales y confrontacionales son precisamente los que los algoritmos priorizan. Esto va a producir mayor toxicidad del debate público la opacidad de los algoritmos y la relajación en la moderación de contenidos contribuyen al aumento de la polarización y la toxicidad en las redes sociales. Los discursos de odio y la animosidad hacia adversarios políticos se normalizan porque generan engagement.  Pérdida de confianza en instituciones, la exposición selectiva a información que confirma escepticismo político e ideológico global refuerza la desconfianza en instituciones, medios tradicionales y expertos.
¿Hay una solución posible? Algunas investigaciones recientes nos ofrecen perspectivas esperanzadoras, reducir la visibilidad del contenido polarizador. Un estudio de 2025 encontró que reducir la visibilidad del contenido polarizador en las noticias de las redes sociales puede disminuir tangiblemente la hostilidad partidista. Para esto deberemos ser muchos más selectivos al momento de consumir contenidos y apostar por la objetividad informativa. Esto sugiere que cambios en el diseño algorítmico podrían mitigar el problema.
Algunas plataformas han comenzado a ofrecer opciones de feed cronológico (como X/Twitter), que muestran contenido en orden de publicación sin curación algorítmica. Esto da más control al usuario, aunque la mayoría sigue usando el feed algorítmico por defecto. La transparencia algorítmica, los expertos piden mayor transparencia sobre cómo funcionan los algoritmos y qué criterios usan para priorizar contenido. La opacidad actual hace difícil una moderación efectiva y permite que las plataformas prioricen el engagement sobre la salud democrática. Desarrollar una educación en alfabetización digital, desarrollar inmunidad crítica en los usuarios es fundamental. Cuando las personas entienden cómo es que funcionan los algoritmos de sus redes sociales y por qué ven lo que ven, pueden cuestionar y analizar activamente su feed y buscar fuentes más diversas en sus puntos de vista.
La paradoja final, o la ironía es que los algoritmos no tienen ideología propia. No son conservadores ni liberales por diseño. Simplemente optimizan para engagement, y resulta que el contenido políticamente polarizante genera más engagement que aquel que es moderado. Esto significa que el problema no es una conspiración ideológica, sino un incentivo estructural de las utilidades de las plataformas, las empresas (Meta, Alphabet, X, etc.) ganan más dinero cuando sus usuarios consumen más de su valioso tiempo y atención en la plataforma, y los usuarios pasan mayor tiempo cuando están emocionalmente activados (indignados, confirmados en sus creencias, confrontados). Como señaló un estudio reciente "los algoritmos pueden agravar la polarización política" no porque estén programados para hacerlo, sino porque esa es la consecuencia inevitable de optimizar para mantener secuestrada la atención en un entorno de información infinita.
La pregunta que queda abierta en el aire es si las actuales redes sociales estarán dispuestas a sacrificar engagement (y por tanto, sus ganancias) para priorizar la salud democrática, o si la regulación externa será necesaria para forzar ese cambio y cómo es que hemos llegado hasta este escenario de manipulación. Ahora sí, viajemos hasta el origen.
Edward Louis Bernays
Desde los primeros años del recién pasado siglo XX hasta hoy, una idea ha permanecido constante, la opinión pública no es algo que surge espontáneamente, sino algo que puede diseñarse. Lo que ha cambiado radicalmente son las herramientas con que orientamos a las audiencias, la escala de estas herramientas y la precisión quirúrgica con la que esto se hace. Esta es la historia de cómo evolucionó esa capacidad de ingeniería social, desde los primeros experimentos de Edward L. Bernays hasta los algoritmos que hoy deciden qué ves en tu pantalla varias veces al día. Todo comenzó con el sobrino de Sigmund Freud, quien 100 años atrás entendió algo revolucionario las personas no actúan por razones lógicas, sino por deseos inconscientes. Edward Bernays aplicó las teorías psicoanalíticas de su tío al mundo de la sociedad de masas y descubrió que, si podías conectar tu mensaje con esos deseos ocultos, podías hacer que grandes grupos de personas -varios millones- hicieran cosas que nunca hubieran hecho individualmente, o por sí solas. Bernays argumentaba que la mente colectiva actúa impulsada por deseos inconscientes, -puntos de dolor- miedos y prejuicios más que por la lógica racional. Por lo tanto, la persuasión efectiva no consiste en presentar argumentos racionales sobre un producto o una causa, sino en alterar los símbolos, el entorno y la percepción sociocultural para que el público adopte voluntariamente una idea como si fuera propia.
Su primera gran demostración ocurrió el 31 de marzo de 1929, cuando a solicitud de George Washington Hill de la American Tobacco, logró que las mujeres estadounidenses comenzaran a fumar abiertamente en público, algo socialmente muy mal visto hasta entonces. No les vendió cigarrillos; les "vendió libertad". Organizó un desfile en Nueva York donde mujeres jóvenes encendieron cigarrillos simultáneamente como "antorchas de la libertad", presentándolo como un acto feminista. Los medios impresos de esos años que cubrieron dicho evento lo describieron como una "protesta espontánea", cuando en realidad fue un acto 100% coreografiado. El resultado fue que las ventas de cigarrillos entre mujeres se dispararon arriba del 300%; pasando del 5% al 33.3% en consumo entre 1965 - 1977.
Pocos años después, Bernays hizo algo similar con el desayuno americano. En los años 20, los estadounidenses desayunaban muy ligero un jugo de naranja, café estilo americano y tostadas de pan. El tipo promedio consumía un desayuno muy ligero (café, panecillos o fruta). Esto afectaba directamente a Beech-Nut Packing Company, un importante fabricante de productos alimenticios cuya producción de tocino superaba la demanda del mercado. Para vender más tocino, Bernays no hizo anuncios del producto. En su lugar, encuestó a 5 mil médicos y les preguntó si recomendaban desayunos ligeros o abundantes. Cuando respondieron que lo abundante era más saludable, Bernays publicó titulares en todo el país: "4 mil 500 médicos recomiendan desayunos más abundantes". Bernays envió los resultados de esta «encuesta médica» a periódicos de todo Estados Unidos como un hecho noticioso. Las publicaciones titularon que los médicos recomendaban desayunos copiosos con tocino y huevos para mejorar la salud de la población. Asoció específicamente el tocino y los huevos como ese desayuno ideal que los médico recomendaban. Así inventó el desayuno americano tal como lo conocemos hasta hoy. En 1947, Bernays publicó un ensayo titulado "The Engineering of Consent" (La ingeniería del consentimiento), donde defendió abiertamente que en una democracia de masas, el ciudadano corriente debía ser guiado por una élite que supiera manejar símbolos y emociones. Su descubrimiento era brutal, si se quería que la gente aceptara una guerra, un producto o un candidato, bastaba con diseñar el mensaje adecuado y difundirlo con las herramientas de comunicación de masas. No se trataba de convencer, sino de fabricar consentimiento.

La técnica del tercer partido influyente (third-party technique) es una estrategia de comunicación donde una organización o marca logra que un tercero presuntamente independiente, neutral y con autoridad emita el mensaje conveniente y deseado en su lugar. Algo que observamos atrás, con los médicos entrevisatdos. Bernays comprendió muy bien que el consumidor tiende a desconfiar de los anuncios corporativos directos, pero confía en (lideres de opinión) expertos, académicos, médicos, asociaciones civiles o periodistas. En lugar de vender el producto, Bernays vendía la idea o la causa a través de una autoridad validadora que goza de la confianza del consumidor.
¿Cómo funciona la mecánica fundamental de la técnica de third-party technique? 
Una vez que hemos identificado la barrera o la necesidad, para definir qué comportamiento se quiere cambiar o qué producto se quiere posicionar.
Creamos o financiamos un frente externo, creación o fundación de un instituto, un comité de expertos, una comisión de estudio o respaldar a una figura altamente respetada cuya opinión no genera dudas.
Emitir el mensaje como hecho de interés público, y así lograr que la autoridad emita informes, estudios o declaraciones públicas.
Amplificación mediática, pasamos a difundir la opinión experta del tercero en los Mass Media y redes sociales como una noticia objetiva, logrando que el consumidor tome la decisión por "recomendación experta".
Observemos por ejemplo el caso del color verde y la moda parisina (Lucky Strike / American Tobacco) Por esos días se tenía un problema: Las consumidoras rechazaban los cigarrillos Lucky Strike porque el empaque era verde, un color que no combinaba con las tendencias de moda de la década de 1920. La aplicación del «tercer partido» ocurrió cuando en lugar de cambiar el packaging, Bernays cambió la moda. Financió eventos de alta costura y creó el Color Green Ball (Baile del color verde) en París y Nueva York, involucrando a prestigiados diseñadores, artistas y editores de moda para que declararan el verde como el "color de la temporada". Lo que dió como resultado que las mujeres comenzaron a vestir de verde y, por ende, a comprar el cajetilla de Lucky Strike sin resistencia estética.

Con la llegada de la televisión a cada hogar en los años 50 y 60 se llevó la ingeniería del consentimiento a otro nivel más alto en eficacia. Por primera vez, un solo mensaje podía llegar simultáneamente a millones de personas a la intimidad de sus hogares, con es nuevo soporte audiovisual; imágenes en movimiento y sonido que generaban impacto emocional inmediato. Los políticos entendieron rápidamente el poder tan grande de este medio. Las campañas presidenciales en Estados Unidos comenzaron a producirse como programas de entretenimiento. Los debates televisados, los spots de 30 segundos y las apariciones cuidadosamente coreografiadas se volvieron centrales. Ya no importaba tanto lo que decías, sino cómo te veías y qué emociones transmitías.
Un ejemplo emblemático fue la campaña para el candidato democrata a la presidencia de los Estados Unidos John F. Kennedy en 1960. Kennedy entendió que la televisión premiaba la imagen juvenil, carismática y confiada. En el primer debate televisado de la historia, mientras Richard Nixon aparecía sudoroso y con mala iluminación, Kennedy lucía bronceado, relajado y mirando directamente a cámara. Quienes escucharon el debate por radio pensaron que Nixon había ganado; en cambio quienes lo vieron por televisión creyeron que Kennedy arrasó. La imagen había superado al contenido.
Durante los años de la Guerra fría, tanto Estados Unidos como la -entonces- Unión Soviética usaron la influencia de los mass media para moldear la opinión pública domestica e internacional sobre conflictos en distintos escenarios. La cobertura de la guerra de Vietnam en los años 60 y 70 fue quizás el primer momento en que la televisión mostró crudamente la realidad de un conflicto bélico, y eso contribuyó a cambiar la posición de la opinión pública estadounidense contra la guerra. Los gobiernos entendieron la lección, quien tiene el control de las imágenes (pantallas) era también quien posee el control de la narrativa.
En el ámbito de la comunicación comercial, las agencias de publicidad desarrollaron metodologías más sofisticadas. Surgieron conceptos como la Unique Selling Proposition (propuesta única de venta) y el branding emocional. Las marcas ya no vendían características de productos; vendían identidades, estilos de vida y pertenencia. Coca-Cola no vendía una bebida azucarada; vendía felicidad compartida. Nike no vendía zapatos; vendía superación personal.
La llegada de internet en los años 90 inicialmente pareció democratizar la información. Cualquiera podía publicar contenido, acceder a fuentes diversas y formar su propia opinión. Los mass media tradicionales perdieron el monopolio de la narrativa. Pero esta aparente democratización trajo consigo nuevas formas de manipulación. Con el internet, la audiencia se fragmentó en nichos, y eso permitió a los ingenieros del consentimiento dirigir mensajes específicos a grupos muy concretos. Ya no necesitabas convencer a toda la población; podías identificar segmentos específicos y diseñar mensajes personalizados para cada uno.

Vamos a observar que la ingeniería del consentimiento no es fenómeno marginal, sino práctica estructural en publicidad, política, relaciones públicas y comunicación estratégica desde hace un siglo. Las herramientas han evolucionado de eventos mediáticos a algoritmos de microtargeting, pero el principio permanece, la opinión pública puede diseñarse si se conocen y explotan los deseos, miedos y sesgos inconscientes de las masas.
Obervemos este grupo de factores que pudieran formar un patrón de la ingeniería del consentimiento:
1. Apelación a emociones sobre razón. Miedo, esperanza, indignación, pertenencia.

2. Transformación de significados. Productos/ideas se convierten en símbolos culturales.
3. Uso de autoridades como validación. Médicos, científicos, celebridades, expertos.
4. Creación de eventos mediáticos. Hechos coreografiados para generar cobertura orgánica.
5. Segmentación y personalización. Mensajes distintos para audiencias distintas.
6. Ocultamiento del origen. Astroturfing que simula ser grassroots. [La palabra proviene de AstroTurf, es una marca de pasto artificial muy popular en los Estados Unidos. La metáfora resulta ser clara así como el AstroTurf simula ser pasto natural pero es completamente plástico, el astroturfing simula ser un movimiento ciudadano genuino ("grassroots" o "de base") pero es completamente artificial y financiado desde arriba.]
7 . Explotación de sesgos cognitivos. Confirmación, disponibilidad, anclaje, framing.
8. Repetición y saturación. Mensajes simples repetidos hasta normalización.
Con estos 8 criterios en mente, observemos algunos ejemplos bien logrados de ingeniería del consentimiento:
La campaña anti-tabaco "Truth" - 1998 al día de hoy. Desarrollada a solicitud de la  American Legacy Foundation con el objetivo de reducir tabaquismo juvenil. Donde se utiliza la técnica del contramarketing apelando a rebeldía contra industria tabacalera. La ejecución se basa en anuncios mostrando tácticas manipuladoras de tabacaleras, tono confrontacional. Lo que dió como resultado la reducción significativa de tabaquismo adolescente; modelo replicado globalmente.
La campaña de propaganda durante las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en el año de 2016. Desde la Internet Research Agency (vinculada al Kremlin) cuyo objetivo fue influir en las elecciones estadounidenses mediante desinformación. Aquí se utilizó la técnica en base a cuentasfalsas en redes, memes polarizantes, noticias falsas segmentadas con una ejecución que contó con miles de posts en Facebook, Twitter, Instagram; anuncios pagados por millones. Lo que tuvo como resultado una investigación del Congreso; y conllevó a sanciones y abrió el debate sobre interferencia extranjera. En simultaneo, la empresa Cambridge Analytica durante las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en 2016 cuando a solicitud del equipo de campaña de Donald Trump y el comité nacional republicano buscaron influir en los votantes de ese país mediante microtargeting psicográfico. Utilizando 87 millones de perfiles de Facebook para crear modelos OCEAN de personalidad. Lo ejecutaron con mensajes personalizados según vulnerabilidades psicológicas de cada perfil; desmovilización de demócratas. Lo que dió como resultado victoria de Trump en varios estados clave; provocando escándalo global; y el cierre de Cambridge Analytica en 2018.
La campaña del Brexit en el año de 2016 para el Vote Leave / Leave.EU y que buscaba lograr la salida de Reino Unido de la Unión Europea. En este caso se utilizó el microtargeting con datos de Cambridge Analytica; mensajes de control migratorio a través de anuncios segmentados en Facebook, se valeiron de la narrativa de "Take Back Control" lo que permitió que el Brexit fuera aprobado por 52%-48%; con esto se evidenció con investigaciones el uso indebido de datos.
Durante la campaña presidencial de Donald Trump "Make America Great Again" - entre los años de 2016-2020 a solicitud del comité de campaña de Trump / RNC
Con el fin de movilizar base patriotica de los EUA y adherir al movimiento anti-inmigraciónse utilizaron post a través de Twitter como herramienta de comunicación directa; narrativa de declive nacional el modo fue con tuits provocadores, rallies transmitidos en vivo, ataques a medios de comunicación tradicionales y dió como resultado la victoria electoral de 2016; con una profunda polarización extrema y la prohibición de Trump en redes tras los eventos del 6 de enero.

Desde el Kremlin / Administración presidencial rusa se buscó mantener apoyo popular y legitimidad electoral a través del control de medios estatales, una narrativa de fortaleza nacional y la demonización de los candidatos opositores. Contó con una fuerte cobertura televisiva masiva, trolls en redes, aprobación de leyes contra "noticias falsas" y todo dió como resultado las victorias electorales con márgenes amplios; críticas internacionales por falta de competencia. Otro caso, es el de la propaganda de la invasión rusa de Ucrania que inició en el año de 2022 y que todavía se mantiene hasta el presente. Se emite desde el gobierno de Rusia / Kremlin con el objetivo de justificar su invasión para hacerla parecer como "desnazificación" y protección de la población rusa bajo ataque en algunas ciudades ucranianas. Se valen de técnicas de control total de medios estatales, la censura, la narrativa histórica distorsionada que se ha ejecutado con la televisión estatal, leyes contra "noticias falsas", trolls en redes que han logrado el apoyo interno mayoritario inicial en la población rusa; un aislamiento internacional; y sanciones económicas.
Operación en Guatemala y la United fruit company (1954). Bernays orquestó una campaña de propaganda y desinformación en medios estadounidenses para presentar las reformas agrarias del presidente democráticamente electo Jacobo Árbenz como una amenaza contraria a los intereses de la seguridad de los Estados Unidos, facilitando el clima político para el primer golpe de Estado orquestado por la CIA en favor de la United fruit company.

Los motores de búsqueda como Google (fundado en 1998) introdujeron una nueva capa de influencia el orden de los resultados. Si Bernays necesitaba convencer a un periodista para que publicara una columna, ahora bastaba con que un algoritmo decidiera qué noticia aparecía en la primera página de Google y cuál se perdía en la vigésima. La gran mayoría de los internautas nunca pasa de la primera página de resultados. ¿Quién controla ese algoritmo que controla qué información se considera relevante y digna de estar en la página 1 de resultados Google?
Las redes sociales emergentes como MySpace (2003) y Facebook (2004) comenzaron a coleccionar bases de datos y recopilar datos sobre los usuarios; sobre aquello qué les gustaba, con quién se conectaban, qué tipo de contenidos compartían. Ese es el precio de la gratuidad. En ese momento, pocos entendieron las implicaciones para su seguridad y su privacidad. Esos datos se convertirían en el combustible de la siguiente revolución en ingeniería del consentimiento.
¿Qué es el algoritmo de las redes sociales? El algoritmo de las redes sociales funciona como un bibliotecario personal hiper-observador que decide qué contenido ves en tu pantalla y en qué orden. Su objetivo es simple, maximizar tu tiempo en la plataforma para mostrarte más anuncios. Para lograrlo, el algoritmo aprende de tu comportamiento, a qué publicaciones le das "me gusta", cuánto tiempo ves cada video, qué compartes, con quién interactúas, qué intereses buscas. Con estos datos construye un perfil tuyo muy detallado de tus preferencias y así predice qué te mantendrá enganchado. El proceso funciona así, cuando alguien publica contenido, el algoritmo lo muestra primero a un grupo pequeño. Si ese grupo interactúa mucho (ve completo, comenta, comparte), el sistema lo amplifica a más personas. Si lo ignoran, el contenido muere en ese momento. Esto explica por qué algunos videos se vuelven virales y otros no. Cada red social tiene su propio algoritmo; TikTok prioriza entretenimiento sobre seguidores; Instagram favorece conexiones personales; YouTube se basa en tu historial de visualización; Facebook prioriza interacciones significativas con amigos y grupos. El problema fundamental está en que el algoritmo no está diseñado para mostrarte verdad o contenido equilibrado, sino contenido que genere engagement. Y resulta que lo emocional, polarizante y confirmatorio de tus creencias genera más interacción que los matices. Por eso, con el tiempo, el algoritmo te muestra más de lo mismo, creando "filtros burbuja" y "cámaras de eco" donde solo ves opiniones que refuerzan las tuyas. Puedes tener un poco de control, interactúa conscientemente con contenido de calidad, diversifica tus fuentes, usa feeds cronológicos cuando sea posible y limpia tu historial periódicamente. Pero recuerda, el algoritmo te mostrará lo que necesita que veas para que no cierres la aplicación, no necesariamente lo que te beneficia.

El caso que reveló el nuevo poder de la ingeniería del consentimiento fue el escándalo de Cambridge Analytica, que estalló públicamente en marzo de 2018. Esta consultora política británico-estadounidense había recopilado, durante varios años, los datos personales de millones de usuarios de Facebook sin su consentimiento. El funcionamiento era bastante sofisticado, Cambridge Analytica desarrolló un modelo para traducir esos datos en perfiles de personalidad psicográficos mediante algoritmos de machine learning. Podían predecir no solo qué productos te interesaban, sino cómo era tu perfil psicológico; si eras neurótico, abierto a experiencias, consciente, extrovertido o amable. Con esa información, diseñaban mensajes personalizados que apelaban específicamente a tus "puntos de dolor" como temores, miedos, deseos y sesgos cognitivos. Además, durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 y el referéndum del Brexit en Reino Unido, Cambridge Analytica utilizó estos perfiles para enviar información selectiva y diferenciada a distintos grupos de votantes. A una persona preocupada por la inmigración le mostraban contenido que amplificaba ese miedo. A alguien interesado en llas finanzas personales le enviaban mensajes sobre prosperidad. No había un mensaje único masivo para todos; había miles de mensajes dirigidos, cada uno diseñado para maximizar la probabilidad de que esa persona específica votara de cierta manera. Esto representó un salto cualitativo respecto a Bernays. Él necesitaba organizar eventos mediáticos y convencer a periodistas. Cambridge Analytica podía activar una máquina invisible que aprovechaba las personalidades y estilos de vida de votantes individuales para provocar profundos cambios en la opinión pública, todo de forma automatizada y a escala masiva. Las redes sociales perfeccionaron aún más estas técnicas. Así los algoritmos de Facebook, Twitter, Instagram y TikTok aprendieron que el contenido que genera emociones fuertes (indignación, miedo, sorpresa) recibe más interacciones (Likes, shares, etc.). Así que comenzaron a priorizar ese contenido en los feeds de los usuarios. El resultado fue que las personas quedan atrapadas en burbujas donde ven principalmente contenido que confirma y amplifica sus creencias previas y les genera reacciones emocionales intensas.
La posverdad algorítmica, cuando la realidad es negociable. Actualmente, vivimos en lo que los expertos llaman posverdad algorítmica. Desde el surgimiento de los medios de comunicación de masas en el siglo XIX hasta la consolidación de las plataformas digitales de hoy, la creación deliberada de relatos falsos, distorsionados o incompletos con el fín de engañar ha acompañado cada transformación tecnológica. Pero nunca antes había sido tan fácil, barato y efectivo como resulta hoy. Las fake news (noticias falsas) proliferan porque los algoritmos las premian y las comparten más, pues generan más comentarios, mantienen a los usuarios por más tiempo dentro de la red social. Un estudio del MIT mostró que las noticias falsas se difunden seis veces (x6) más rápido que las verdaderas en X/Twitter. No es un accidente; es una consecuencia del diseño mismo de la red social. El microtargeting político permite que diferentes personas vean versiones radicalmente distintas acerca de un mismo candidato o su propuesta. En Brasil, durante las elecciones de 2018, partidarios de Jair Bolsonaro recibieron miles de mensajes de WhatsApp con información falsa sobre su oponente. En Estados Unidos, los anuncios políticos en Facebook pueden ser tan específicos que solo los ven unas pocas personas, lo que hace casi imposible que periodistas o verificadores de hechos los revisen antes de que cumplan su propósito. Las redes de bots y cuentas con perfiles falsos amplifican mensajes coordinadamente. Si en los años 50 había que "sobornar" a un columnista para que atacara a un político, hoy basta con inundar X/Twitter o TikTok con mensajes coordinados hasta que una mentira repetida mil veces sea adoptada como una verdad. Los algoritmos de las redes sociales interpretan esa actividad artificial como una "tendencia" y la muestran a más personas, creando por sí misma un ciclo de retroalimentación.
¿Qué ha cambiado? ¿Cómo funciona la ingeniería del consentimiento actualmente? A lo largo de este siglo de evolución, lo que permanece es el principio fundamental, la opinión pública puede diseñarse apelando a emociones, deseos inconscientes y sesgos cognitivos, no a la razón. Bernays lo entendió en los años veinte del pasado siglo XX, y los ingenieros del consentimiento actuales lo aplican con herramientas infinitamente más poderosas. Lo que ha cambiado radicalmente es la escala, la precisión y la automatización: Veamos la escala, Bernays podía llegar a millones a través de periódicos y radio. Hoy, un solo tuit puede alcanzar a cientos de millones en unas pocas horas. Como ocurrió en las elecciones en Honduras del año 2025 y con el tuit muy cerca de la fecha convocada para acudir a votar por el próximo presidente del país.
Precisión: Bernays enviaba el mismo mensaje a todos. Hoy, los algoritmos pueden mostrar mensajes personalizados a cada individuo basándose en su perfil psicológico, historial de navegación y comportamiento en redes.
Automatización: Bernays necesitaba un ejercito de periodistas, eventos y relaciones públicas. Hoy, los algoritmos hacen el trabajo de forma automática, aprendiendo y optimizando en tiempo real qué contenido funciona mejor con cada persona.
Retroalimentación: Bernays medía resultados con encuestas y ventas. Hoy, las plataformas saben exactamente quién vio qué, cuánto tiempo, si hizo clic, si lo compartió, si lo compró. Esa data alimenta el siguiente ciclo de mensajes, creando un sistema de ingeniería del consentimiento en tiempo real.

La paradoja democrática. La ironía es que Bernays defendía la ingeniería del consentimiento como necesaria para fortalecer la democracia. En su visión, las masas (grandes auditorios) eran irracionales y peligrosas; necesitaban élites ilustradas que las guiaran hacia decisiones sensatas mediante la manipulación simbólica. Un siglo después, esas mismas técnicas se usan para varios fines que él quizás no anticipó como la polarización extrema, erosión de la confianza en instituciones, fragmentación de la realidad compartida. A través del uso cada vez más frecuente de las redes sociales, la opinión pública ha abandonado por completo su carácter de reflexión esclarecida sobre el mundo político y se ha convertido en un asunto que camina según los vaivenes y propuestas de aquellas redes que proponen temas sobre los que debemos opinar. Los algoritmos al igual que la agenda setting deciden qué es importante, qué es urgente, y hasta qué merece tu indignación el día de hoy. Entender esta historia no es solo un ejercicio académico. Es una herramienta para desarrollar inmunidad crítica. Cuando sabes que lo que ves en tu feed fue seleccionado por un algoritmo diseñado para maximizar tu engagement emocional, puedes preguntarte ¿Por qué estoy viendo esto? ¿Quién se beneficia de que yo desarrolle esta emoción? ¿Qué parte de la historia no me están mostrando?

La ingeniería del consentimiento no ha desaparecido ni ha perdido influencia en nuestra sociedad; se ha vuelto invisible. Y como dijo el propio Bernays: "La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de fundamental importancia en la sociedad democrática". La pregunta que queda abierta es ¿Quién debe controlar esa manipulación, y con qué límites?

Que estés bien,



01 junio 2026

Desde la Grecia clásica hasta la dictadura del algoritmo

A través de su presentación para los Premios de Investigación UNITEC versión 2026, el autor Gonzalo Sarasqueta propone una narrativa de reivindicación de lo humano y lo creativo como el valor último y diferenciador frente al avance tecnológico y la saturación digital. Hoy deseamos compartir un resumen acerca de su participación más reciente. La propuesta narrativa de Sarasqueta se articula en los siguientes puntos clave durante el Conicieti III:
La resistencia frente a la Inteligencia Artificial. Ante el avance de la IA (desde la Estrecha hasta la Súper Inteligencia), el autor plantea la pregunta de si perderemos nuestro "monopolio narrativo". Su respuesta es una apuesta por "lo humano y lo creativo" como algo "único", sugiriendo que la esencia de contar historias sigue siendo un refugio biológico y emocional que las máquinas no pueden replicar de la misma forma.
De la saturación a la conexión auténtica. En un entorno de "saturación narrativa" donde cada minuto se generan millones de contenidos, el autor propone dejar de ver al público como simples receptores en la "economía de la atención". Su narrativa personal, expresada al final de la conferencia, es: "No quiero seguidores, quiero amigos". Esto refleja un cambio de paradigma: pasar de la métrica digital (seguidores) a la construcción de vínculos sociales reales y profundos.
El poder biológico como ventaja competitiva. El autor sostiene que las narrativas tienen un "peso químico, moral y social". En el contexto tecnológico de 2026, la narrativa propuesta es que el ser humano debe aprovechar su capacidad biológica para liberar oxitocina y dopamina, y activar neuronas espejo, logrando así "alinear la mente, el corazón y la comunidad" de una manera que los algoritmos (a los que compara con el sultán Shahriar de Las mil y una noches) solo intentan imitar.
La narrativa como herramienta de orden en la ciberdemocracia. Frente al caos de la ciberdemocracia y la fragmentación en "búnkeres" ideológicos, el autor propone recuperar la inteligencia narrativa para "convertir el caos en comprensión". La propuesta es utilizar las historias no solo para informar, sino para modelar juicios y decisiones que fortalezcan la identidad colectiva y la cooperación social. La narrativa que el autor nos propone es una de humanismo tecnológico, reconocer el poder de la palabra para sanar, inspirar y unir, manteniendo la creatividad humana como el "superpoder" que permite navegar la saturación y la hegemonía digital del presente.
La narrativa como brújula de la humanidad. En el océano hiperestimulado de 2026, donde la saturación de datos amenaza con ahogar cualquier particula de sentido, la narrativa surge -no como un adorno literario- sino como la brújula indispensable para la supervivencia del imaginario colectivo de las sociedades. Técnicamente, definimos a la narrativa como un conjunto de acontecimientos que van conectados causal y temporalmente, impulsados por la agencia humana y protagonizados por un elenco de personajes —protagonista, adversario y víctima— que enfrentan un reto orientado hacia una meta específica. La narrativa nos ayuda a convertir el caos en comprensión al actuar como un filtro cognitivo que organiza la realidad. Según las fuentes, este proceso se logra a través de siguientes mecanismos:
Conexión causal y temporal: La narrativa no presenta hechos aislados, sino un conjunto de acontecimientos conectados de manera lógica y en una secuencia de tiempo, lo que permite al cerebro encontrar un hilo conductor en medio del desorden de estímulos.
Estructura de sentido: Al introducir elementos como la agencia humana, un elenco de personajes (protagonista, adversario y víctima) y un reto u objetivo específico, la historia transforma datos brutos en una estructura con propósito.
Simplificación y enfoque: Las historias permiten simplificar y conectar sucesos complejos, lo que ayuda a la mente a enfocar la atención y a modelar decisiones y juicios de manera más eficiente.
Optimización del esfuerzo mental: En el marco de la economía cognitiva, la narrativa es una herramienta fundamental para gestionar la "saturación narrativa" actual, ya que permite procesar grandes volúmenes de información con el menor gasto de energía mental posible.
De este modo, una historia bien contada logra que el receptor (auditorio) deje de percibir eventos y acontecimientos aleatorios para empezar a comprender una realidad coherente que alinea la mente y sus emociones. Como estrategas de la comunicación, debemos entender que las historias no son entretenimiento; son la arquitectura con la que percibimos y construimos la realidad. Sin el hilo de Ariadna que conecta los hechos dispersos, la sociedad colapsa en un estado de desorientación absoluta. La narrativa es la herramienta que convierte el ruido en señal y el caos en comprensión. El hilo de Ariadna, es el título de un reporte detallado que se ha generado para explicar la evolución de las historias como instrumentos de construcción del imaginario colectivo. Este se utiliza como una metáfora central para describir cómo las narrativas sirven de guía a través del "laberinto" de la información. El concepto representa:
Una guía cronológica: Representa la conexión ininterrumpida entre la épica de Homero y las estrategias de comunicación actuales en 2026.
Herramienta de orden: Al igual que el hilo mitológico ayudó a salir del laberinto, la narrativa permite al cerebro "convertir el caos en comprensión", simplificando sucesos complejos para optimizar el esfuerzo mental.
Instrumento de poder y cohesión: Describe cómo las historias han pasado de ser mitos griegos a ser herramientas para ganar el consentimiento social (hegemonía) y tejer un sentido de pertenencia en las comunidades.

Resistencia frente a la tecnología: Se trata de un análisis acerca de cómo los comunicadores, copywriters y desarrolladores de contenido deben usar este "hilo" narrativo para influir en los públicos de las redes sociales frente a la velocidad de la inteligencia artificial. Se refiere a la capacidad única del ser humano para dar sentido a la realidad a través del relato, permitiendo "alinear mente, corazón y comunidad" en un entorno de saturación digital.
La narrativa ayuda a convertir el caos en comprensión al actuar como un filtro cognitivo que organiza la realidad. Este proceso se logra a través de mecanismos como la conexión causal y temporal: La narrativa no presenta hechos aislados, sino un conjunto de acontecimientos conectados de manera lógica y en una secuencia de tiempo, lo que permite al cerebro encontrar un hilo conductor en medio del desorden de estímulos. La estructura de sentido: Al introducir elementos como la agencia humana, un elenco de personajes (protagonista, adversario y víctima) y un reto u objetivo específico, la historia transforma datos brutos en una estructura con propósito. La simplificación y enfoque: Las historias permiten simplificar y conectar sucesos complejos, lo que ayuda a la mente a enfocar la atención y a modelar decisiones y juicios de manera más eficiente. La optimización del esfuerzo mental: En el marco de la economía cognitiva, la narrativa es una herramienta fundamental para gestionar la "saturación narrativa" actual, ya que permite procesar grandes volúmenes de información con el menor gasto de energía mental posible. De este modo, una historia bien contada logra que el receptor deje de percibir acontecimientos aleatorios para empezar a comprender una realidad coherente que alinea la mente y el corazón.
Los filósofos de la Grecia clásica, junto con las obras épicas de Homero, sentaron las bases de lo que hoy entendemos como comunicación efectiva a través del relato. Sus propuestas se centran en la capacidad de la narrativa para organizar la experiencia humana y generar una conexión profunda con el público:
1. La profundidad de la ficción (Aristóteles). A través de su obra Poética (335 a.C.), Aristóteles plantea una idea revolucionaria para la comunicación: la ficción puede ser más profunda que la historia real. Esto sugiere que, para comunicar con efectividad, no basta con presentar hechos o datos aislados (lo que se conoce como inteligencia paradigmática); es necesario construir un relato que explore las posibilidades y verdades de la condición humana para que el mensaje resuene con mayor fuerza.
2. La estructura del sentido. Aunque la definición técnica citada en las fuentes es contemporánea, recoge la esencia de la tradición griega al proponer que una narrativa eficaz debe tener: Agencia humana: El relato debe centrarse en las acciones y decisiones de las personas.
Un elenco claro: Es fundamental identificar a un protagonista, un adversario y una víctima.
Un reto o complicación: Sin un conflicto u obstáculo que superar, no hay interés ni tensión narrativa.
Una meta específica: Toda historia debe estar orientada hacia un propósito o fin claro.
3. Alinear mente, corazón y comunidad. La tradición clásica entiende que una "historia bien contada" tiene el poder de alinear la mente, el corazón y la comunidad. Esto implica tres funciones clave para el comunicador:
Cognitiva: Ayuda al público a convertir el caos en comprensión, simplificando y conectando sucesos para que la mente pueda procesarlos sin un esfuerzo excesivo (Economía Cognitiva).
Emocional: Activa mecanismos biológicos como las neuronas espejo y la liberación de oxitocina, facilitando la empatía y la confianza entre el narrador y su audiencia.
Social: Crea un sentido de pertenencia e identidad colectiva, uniendo a grupos grandes y pequeños bajo un mismo marco de valores o propósitos.
4. De Homero a la actualidad. Homero es señalado como el punto de partida de esta breve historia de la narrativa, representando el origen de cómo el ser humano utiliza la palabra para inspirar, guiar y sanar. Su legado nos enseña que el relato es la herramienta principal para modelar decisiones y juicios en la sociedad, transformando la simple información en una experiencia compartida que tiene un peso químico, moral y social.
Aristóteles propuso, fundamentalmente en su obra Poética, que la ficción puede ser más profunda que la historia real. Esta premisa sugiere que, mientras la historia real se limita a dar cuenta de lo que ha sucedido (hechos aislados), la ficción tiene la capacidad de explorar lo que podría suceder, permitiendo una comprensión más profunda de la condición humana y la realidad. Según las fuentes, esta visión se integra en el poder de las narrativas para:
Dar sentido al caos: A diferencia de la simple enumeración de hechos, la ficción utiliza una estructura causal y temporal que ayuda a la mente a procesar información compleja.
Alinear lo individual y lo colectivo: Al ser "más profunda", la ficción logra conectar la mente y el corazón de las personas, facilitando la creación de identidad y vínculos sociales.
Trascender lo fáctico: Esta profundidad permite que la palabra adquiera un peso químico, moral y social, convirtiendo el relato en una herramienta para inspirar, guiar y sanar a la comunidad.

Evolución histórica de la narrativa. Desde la poética a la guerra del feed. La gestión del poder siempre ha sido una gestión del relato. Para entender los algoritmos de hoy, debemos revisitar las bases de la persuasión occidental. Recordemos a Platón y Aristóteles, mientras Platón recelaba de la ficción, Aristóteles en su Poética comprendió que la ficción suele ser más profunda que la historia real porque trata sobre lo universal, no solo lo particular. Hoy, los contenidos virales exitosos no son los que narran hechos, sino los que resuenan con verdades universales arquetípicas.
En sus Confesiones (397 d.C.), San Agustín inauguró el auge autobiográfico. Al postular que solo existe el "presente", sentó las bases que fundamentan la narrativa de identidad que justo en este mismo tiempo domina el tiempo real de las redes sociales.
En las mil y una noches, Sherezade es la precursora de las métricas de retención y la atención. En las mil y una noches, la narrativa es una estrategia de supervivencia pura, un bucle de engagement de alto riesgo donde el "próximo capítulo" es lo único que detiene su propia ejecución (el system shutdown). Las primeras compilaciones y traducciones al árabe (hacia el siglo IX) al cuentista Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, quien tomó como base el antiguo libro persa Hazâr afsâna (Las mil leyendas).
En El príncipe (1532), Maquiavelo secularizó el relato del poder, utilizando la religión y la épica como herramientas de ordenamiento estatal. El líder no solo gobierna; narra el orden.
Gramsci, a través de su concepto de "hegemonía" y la "guerra de posiciones" (1929-1935) es hoy más vigente que nunca. Lo que la sociedad considera "normal" es el territorio de conquista. En 2026, la "guerra de posiciones" se ha trasladado a la "guerra del feed" una batalla constante por dictar el sentido común a través de la repetición algorítmica. Gramsci es conocido principalmente por su teoría de la hegemonía cultural, que describe cómo el Estado y la clase social dominante utilizan las instituciones culturales para mantener la riqueza y el poder en las sociedades. Según Gramsci, la burguesía desarrolla una cultura hegemónica mediante la ideología, en lugar de la violencia, la fuerza económica o la coerción.

Bioquímica y conexión. La anatomía del poder narrativo. ¿Por qué una historia bien contada posee tanto poder e impacto, y es capaz de alinear la mentalidad, el corazón y la comunidad? El impacto se despliega podrá ser observado sobre tres dimensiones críticas. Empecemos con el impacto cognitivo, las historias funcionan como filtros de optimización. Ordenan, enfocan y dan sentido, convirtiendo el caos en comprensión. Al activar la "conciencia móvil", permiten que el receptor simplifique la toma de decisiones y conecte juicios de valor de manera casi automática. El impacto social, aquí entran en juego las neuronas espejo. Estas células son el pegamento de la empatía; permiten que el espectador sienta lo que el protagonista vive, tejiendo pertenencia y creando una identidad colectiva. La narrativa comparte experiencias que unen a grupos diversos en una sola voluntad de cooperación. Y finalmente, tenemos el impacto químico y emocional, narrar es un acto biotecnológico. Una historia efectiva desencadena la liberación de oxitocina (generando empatía y confianza) y dopamina (activando el placer y la anticipación por el desenlace). Crucialmente, reduce los niveles de cortisol, mitigando el estrés y permitiendo que el mensaje no solo sea recordado, sino que actúe como un agente sanador y transformador.
Las narrativas tienen un impacto profundo y medible tanto en nuestra fisiología como en la forma en que nos relacionamos con los demás. Una historia bien contada logra alinear la mente, el corazón y la comunidad. A continuación, se detalla su influencia según las fuentes:
Impacto químico y emocional. Las historias no solo se escuchan, sino que se sienten y liberan sustancias en nuestro organismo, veamos la oxitocina que se libera para generar empatía y confianza hacia los personajes o el mensaje. Además, la dopamina, se activa a través del placer y la anticipación de lo que sucederá en el relato. Lo que producirá una reducción de cortisol. Las narrativas ayudan a disminuir los niveles de esta hormona, lo que se traduce en menos estrés. Observemos las neuronas espejo, estas se activan para que el espectador pueda experimentar la empatía al identificarse con las vivencias narradas. Lo que suele producir un efecto sanador en el auditorio, se considera que la palabra y la historia tienen el poder de sanar y transformar el estado emocional de las personas.
Vínculos Sociales. En el plano social, las narrativas actúan como el pegamento que mantiene unidos a los grupos, tejen pertenencia, ayudan a crear un sentimiento de formar parte de algo más grande. Identidad colectiva, son fundamentales para la creación de una identidad compartida entre los miembros de una sociedad. Fortalecen la cooperación, al compartir experiencias a través de historias fortalece los lazos sociales y fomenta la colaboración entre grupos grandes y pequeños. El peso moral y social de la narrativa, la palabra tiene un peso que trasciende lo individual, convirtiéndose en una herramienta para guiar, inspirar y unir a la comunidad. 
Aquí las neuronas espejo desempeñan un papel fundamental en la dimensión química y emocional de las historias, siendo las encargadas de activar la empatía en el individuo. Su funcionamiento e impacto -neuronas espejo- se resumen en los siguientes puntos:
Identificación emocional, estas neuronas permiten que, al escuchar o ver una narrativa, el espectador pueda literalmente, "sentir" y procesar las vivencias de los personajes como si fueran realmente propias, facilitando una conexión profunda con el relato.
Proceso neuroquímico, actúan en conjunto con otras sustancias como la oxitocina (que genera confianza) y la dopamina (relacionada con el placer y la anticipación), permitiendo que la historia no solo se entienda de forma racional, sino que se "sienta" y se "libere" en el organismo.
Alineación comunitaria: Al activar la empatía a través de las neuronas espejo, las narrativas logran alinear la mente y el corazón, lo que contribuye a fortalecer el vínculo social y la cooperación dentro de una comunidad.
Las neuronas espejo son fundamentales para la empatía narrativa. Estas neuronas permiten que el cerebro del espectador o lector simule las acciones y emociones de los personajes como si fueran propias. Gracias a este proceso, las historias dejan de ser información externa para convertirse en una experiencia vivida, lo que fortalece la identificación y el impacto del mensaje.
Las neuronas espejo son el mecanismo biológico que nos permite que la palabra tenga un peso químico y moral, transformando una simple sucesión de hechos en una experiencia compartida que posee el potencial de sanar e de inspirar.
La ciberdemocracia y la saturación narrativa ha alcanzado niveles críticos. En el ecosistema de la ciberdemocracia, cada minuto del día es una explosión de contenido que redefine las reglas del juego: 
625 millones de videos visualizados en TikTok.
3.5 mil millones de Snapchats creados.
9.5 millones de búsquedas en Google.
3.47 millones de videos vistos en YouTube.
350 mil posts enviados en X.

Ante este volumen, la comunicación debe gestionarse bajo tres economías estrictas:
El siglo XXI y el influencer supremo, el usuario en su búnker. En 2006, la revista TIME declaró a "You" (Tú/Usted) como la persona del año, prediciendo la soberanía del individuo. En 2026, esta soberanía ha evolucionado hacia la creación de búnkeres identitarios. 
La implicación estratégica es radical, las narrativas ya no compiten en una plaza de mercado abierto donde la mejor idea gana. Hoy, el relato debe ser invitado a entrar en el búnker privado del usuario. Para un político o una marca, esto significa que el mensaje debe resonar con la identidad preexistente del consumidor; de lo contrario, será bloqueado por el muro algorítmico de la desafección. El poder ya no es la fuerza bruta; es la capacidad de ser aceptado en el ecosistema personal del "Influencer Supremo"; el ciudadano conectado.

El desafío que nos plantea la inteligencia artificial. Semántica vs. Sintaxis. Atravesamos tres estadios de la IA: Estrecha, general y la súper inteligencia. Ante la pregunta: ¿Perderemos el monopolio narrativo?, la respuesta reside en la distinción entre procesar y dotar de sentido. La IA es imbatible en la Inteligencia paradigmática (lógica, categorización, velocidad de producción). Sin embargo, lo "humano y creativo" es el valor escaso. La IA puede generar mil variaciones de un guion, pero carece de la capacidad de dotar de peso ético y moral, y existencial a un relato. El monopolio de la semántica (el sentido) y de la construcción de "mundos posibles" sigue siendo nuestra  última frontera.
Guía de supervivencia para comunicadores en la era de la IA. Para navegar este entorno, el comunicador debe elevar su inteligencia narrativa por encima de la paradigmática. No buscamos solo la lógica del dato, sino la construcción de realidades alternativas que inspiren acción.
Activar arquetipos, no reinvente la rueda. Utilice estructuras universales ya reconocidas (como el viaje del héroe, el sabio, el rebelde) para conectar con el inconsciente colectivo de forma inmediata.
Construir "mundos posibles". En lugar de describir lo que es, narre lo que podría llegar a ser. La narrativa es una herramienta de prospección.
De seguidores a comunidad de amigos. El paradigma de la masa ha muerto. El objetivo es construir vínculos de confianza profunda. Como indica el cierre del autor: No buscamos seguidores, buscamos "amigos" que compartan un propósito o interés común.
Autenticidad Radical. En un mar de contenido sintético, la verdad personal y la vulnerabilidad se convierten en activos de lujo.

El superpoder de la atención. En la oscuridad de la saturación digital, la atención es el superpoder definitivo. Debemos transitar hacia una agenda de la salud narrativa que combata el declive cognitivo provocado por el consumo excesivo de videos de formato corto. 
Nuestra misión es crear "luminarias". Ideas que no solo ocupan espacio en la pantalla, sino que iluminan el camino del usuario, aportando claridad en medio del ruido. La palabra tiene un peso químico, moral y social. Quien domina la historia, no solo domina la conversación; guía la biología y el alma de la sociedad.
Arq. Dina Ventura junto al Dr. Gonzalo Sarasqueta
La posibilidad de perder el monopolio narrativo frente a la Inteligencia Artificial se plantea como uno de los grandes interrogantes sobre el futuro de la comunicación. Las fuentes sugieren que este desafío debe entenderse a través de la evolución tecnológica y lo que nos hace esencialmente humanos. Observemos algunos puntos clave sobre esta transición:
Evolución de la IA: Las fuentes clasifican el avance de la inteligencia artificial en tres niveles: Inteligencia Artificial Estrecha, Inteligencia Artificial General y Súper Inteligencia Artificial. Esta progresión indica que la capacidad de las máquinas para generar contenido y relatos es cada vez más sofisticada y omnipresente.
Lo humano como "lo único": Ante la pregunta de si perderemos este monopolio, se propone que el refugio de nuestra especie reside en lo humano y lo creativo, calificándolos como elementos únicos. Esto sugiere que, aunque la IA pueda imitar estructuras narrativas, la esencia de la creatividad y la experiencia vivida permanece vinculada a nuestra biología.
La barrera biológica y emocional: Como hemos visto, el poder de las narrativas radica en su capacidad para liberar oxitocina, dopamina y activar las neuronas espejo para generar empatía. Estos procesos químicos y emocionales son intrínsecos al organismo humano; la palabra tiene un peso químico, moral y social que surge de la conexión entre seres sintientes, algo que la IA, por su naturaleza técnica, no puede experimentar ni replicar de la misma forma.
La disputa por la atención: En un futuro dominado por la IA, la atención se confirma como un "superpoder". El reto para los humanos será seguir creando historias que logren alinear la mente, el corazón y la comunidad de manera auténtica en un entorno saturado de relatos generados algorítmicamente. Aunque la IA está desafiando el control sobre la creación de mensajes, las fuentes apuntan a que la capacidad de sanar, inspirar y unir a través de la palabra sigue dependiendo de esa chispa humana y creativa que nos diferencia de las máquinas.

Gonzalo Sarasqueta es un destacado académico, investigador y consultor argentino especializado en comunicación política y narrativas digitales. Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), consolidó su formación con maestrías en Periodismo (Universidad de Barcelona y Columbia University) y en Análisis Político, además de obtener un Doctorado Cum Laude en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad, se desempeña como director y profesor del Máster en Comunicación Política y Empresarial en la Universidad Camilo José Cela, lidera el Laboratorio Digital de Narrativas Políticas y dirige la consultora Agencia Borgen. A lo largo de su carrera, ha aportado su visión analítica en medios iberoamericanos como La Nación, Infobae y La Vanguardia, y es autor de obras que exploran el cruce entre poder, medios y sociedad, tales como Fantasmas de palacio (2022), En la nave de la ciberdemocracia (2023) y Las otras verdades (2026).


Bibliografía Sugerida: Agustín de Hipona. (2011). Confesiones (J. R. del Río, Trad.). Ediciones Gredos. (Obra original publicada en 400 d. C.).
Aristóteles. (1999). Poética (V. García Yebra, Trad. y Ed.). Gredos. (Obra original publicada en 335 a. C.).
Bruner, J. (1986). Actual minds, possible worlds. Harvard University Press.
Gramsci, A. (2023). Cuadernos de la cárcel. Obra completa (A. J. Antón Fernández & A. Garrido, Eds.). Ediciones Akal. (Obra original publicada en 1948).
Harari, Y. N. (2024). Nexus. Una breve historia de las redes de información desde la edad de piedra hasta la IA. Debate.
Maquiavelo, N. (2009). El príncipe (L. A. de Cuenca, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1532).
Nguyen Lan et al. (2025). Feeds, feelings, and focus: A systematic review and meta-analysis examining the cognitive and mental health correlates of short-form video use. Psychol Bull. 151(9): 1125-1146.