01 junio 2026

Desde la Grecia clásica hasta la dictadura del algoritmo

A través de su presentación para los Premios de Investigación UNITEC versión 2026, el autor Gonzalo Sarasqueta propone una narrativa de reivindicación de lo humano y lo creativo como el valor último y diferenciador frente al avance tecnológico y la saturación digital. Hoy deseamos compartir un resumen acerca de su participación más reciente. La propuesta narrativa de Sarasqueta se articula en los siguientes puntos clave durante el Conicieti III:
La resistencia frente a la Inteligencia Artificial. Ante el avance de la IA (desde la Estrecha hasta la Súper Inteligencia), el autor plantea la pregunta de si perderemos nuestro "monopolio narrativo". Su respuesta es una apuesta por "lo humano y lo creativo" como algo "único", sugiriendo que la esencia de contar historias sigue siendo un refugio biológico y emocional que las máquinas no pueden replicar de la misma forma.
De la saturación a la conexión auténtica. En un entorno de "saturación narrativa" donde cada minuto se generan millones de contenidos, el autor propone dejar de ver al público como simples receptores en la "economía de la atención". Su narrativa personal, expresada al final de la conferencia, es: "No quiero seguidores, quiero amigos". Esto refleja un cambio de paradigma: pasar de la métrica digital (seguidores) a la construcción de vínculos sociales reales y profundos.
El poder biológico como ventaja competitiva. El autor sostiene que las narrativas tienen un "peso químico, moral y social". En el contexto tecnológico de 2026, la narrativa propuesta es que el ser humano debe aprovechar su capacidad biológica para liberar oxitocina y dopamina, y activar neuronas espejo, logrando así "alinear la mente, el corazón y la comunidad" de una manera que los algoritmos (a los que compara con el sultán Shahriar de Las mil y una noches) solo intentan imitar.
La narrativa como herramienta de orden en la ciberdemocracia. Frente al caos de la ciberdemocracia y la fragmentación en "búnkeres" ideológicos, el autor propone recuperar la inteligencia narrativa para "convertir el caos en comprensión". La propuesta es utilizar las historias no solo para informar, sino para modelar juicios y decisiones que fortalezcan la identidad colectiva y la cooperación social. La narrativa que el autor nos propone es una de humanismo tecnológico, reconocer el poder de la palabra para sanar, inspirar y unir, manteniendo la creatividad humana como el "superpoder" que permite navegar la saturación y la hegemonía digital del presente.
La narrativa como brújula de la humanidad. En el océano hiperestimulado de 2026, donde la saturación de datos amenaza con ahogar cualquier particula de sentido, la narrativa surge -no como un adorno literario- sino como la brújula indispensable para la supervivencia del imaginario colectivo de las sociedades. Técnicamente, definimos a la narrativa como un conjunto de acontecimientos que van conectados causal y temporalmente, impulsados por la agencia humana y protagonizados por un elenco de personajes —protagonista, adversario y víctima— que enfrentan un reto orientado hacia una meta específica. La narrativa nos ayuda a convertir el caos en comprensión al actuar como un filtro cognitivo que organiza la realidad. Según las fuentes, este proceso se logra a través de siguientes mecanismos:
Conexión causal y temporal: La narrativa no presenta hechos aislados, sino un conjunto de acontecimientos conectados de manera lógica y en una secuencia de tiempo, lo que permite al cerebro encontrar un hilo conductor en medio del desorden de estímulos.
Estructura de sentido: Al introducir elementos como la agencia humana, un elenco de personajes (protagonista, adversario y víctima) y un reto u objetivo específico, la historia transforma datos brutos en una estructura con propósito.
Simplificación y enfoque: Las historias permiten simplificar y conectar sucesos complejos, lo que ayuda a la mente a enfocar la atención y a modelar decisiones y juicios de manera más eficiente.
Optimización del esfuerzo mental: En el marco de la economía cognitiva, la narrativa es una herramienta fundamental para gestionar la "saturación narrativa" actual, ya que permite procesar grandes volúmenes de información con el menor gasto de energía mental posible.
De este modo, una historia bien contada logra que el receptor (auditorio) deje de percibir eventos y acontecimientos aleatorios para empezar a comprender una realidad coherente que alinea la mente y sus emociones. Como estrategas de la comunicación, debemos entender que las historias no son entretenimiento; son la arquitectura con la que percibimos y construimos la realidad. Sin el hilo de Ariadna que conecta los hechos dispersos, la sociedad colapsa en un estado de desorientación absoluta. La narrativa es la herramienta que convierte el ruido en señal y el caos en comprensión. El hilo de Ariadna, es el título de un reporte detallado que se ha generado para explicar la evolución de las historias como instrumentos de construcción del imaginario colectivo. Este se utiliza como una metáfora central para describir cómo las narrativas sirven de guía a través del "laberinto" de la información. El concepto representa:
Una guía cronológica: Representa la conexión ininterrumpida entre la épica de Homero y las estrategias de comunicación actuales en 2026.
Herramienta de orden: Al igual que el hilo mitológico ayudó a salir del laberinto, la narrativa permite al cerebro "convertir el caos en comprensión", simplificando sucesos complejos para optimizar el esfuerzo mental.
Instrumento de poder y cohesión: Describe cómo las historias han pasado de ser mitos griegos a ser herramientas para ganar el consentimiento social (hegemonía) y tejer un sentido de pertenencia en las comunidades.
Resistencia frente a la tecnología: Se trata de un análisis acerca de cómo los comunicadores, copywriters y desarrolladores de contenido deben usar este "hilo" narrativo para influir en los públicos de las redes sociales frente a la velocidad de la inteligencia artificial. Se refiere a la capacidad única del ser humano para dar sentido a la realidad a través del relato, permitiendo "alinear mente, corazón y comunidad" en un entorno de saturación digital.
La narrativa ayuda a convertir el caos en comprensión al actuar como un filtro cognitivo que organiza la realidad. Este proceso se logra a través de mecanismos como la conexión causal y temporal: La narrativa no presenta hechos aislados, sino un conjunto de acontecimientos conectados de manera lógica y en una secuencia de tiempo, lo que permite al cerebro encontrar un hilo conductor en medio del desorden de estímulos. La estructura de sentido: Al introducir elementos como la agencia humana, un elenco de personajes (protagonista, adversario y víctima) y un reto u objetivo específico, la historia transforma datos brutos en una estructura con propósito. La simplificación y enfoque: Las historias permiten simplificar y conectar sucesos complejos, lo que ayuda a la mente a enfocar la atención y a modelar decisiones y juicios de manera más eficiente. La optimización del esfuerzo mental: En el marco de la economía cognitiva, la narrativa es una herramienta fundamental para gestionar la "saturación narrativa" actual, ya que permite procesar grandes volúmenes de información con el menor gasto de energía mental posible. De este modo, una historia bien contada logra que el receptor deje de percibir acontecimientos aleatorios para empezar a comprender una realidad coherente que alinea la mente y el corazón.
Los filósofos de la Grecia clásica, junto con las obras épicas de Homero, sentaron las bases de lo que hoy entendemos como comunicación efectiva a través del relato. Sus propuestas se centran en la capacidad de la narrativa para organizar la experiencia humana y generar una conexión profunda con el público:
1. La profundidad de la ficción (Aristóteles). A través de su obra Poética (335 a.C.), Aristóteles plantea una idea revolucionaria para la comunicación: la ficción puede ser más profunda que la historia real. Esto sugiere que, para comunicar con efectividad, no basta con presentar hechos o datos aislados (lo que se conoce como inteligencia paradigmática); es necesario construir un relato que explore las posibilidades y verdades de la condición humana para que el mensaje resuene con mayor fuerza.
2. La estructura del sentido. Aunque la definición técnica citada en las fuentes es contemporánea, recoge la esencia de la tradición griega al proponer que una narrativa eficaz debe tener: Agencia humana: El relato debe centrarse en las acciones y decisiones de las personas.
Un elenco claro: Es fundamental identificar a un protagonista, un adversario y una víctima.
Un reto o complicación: Sin un conflicto u obstáculo que superar, no hay interés ni tensión narrativa.
Una meta específica: Toda historia debe estar orientada hacia un propósito o fin claro.
3. Alinear mente, corazón y comunidad. La tradición clásica entiende que una "historia bien contada" tiene el poder de alinear la mente, el corazón y la comunidad. Esto implica tres funciones clave para el comunicador:
Cognitiva: Ayuda al público a convertir el caos en comprensión, simplificando y conectando sucesos para que la mente pueda procesarlos sin un esfuerzo excesivo (Economía Cognitiva).
Emocional: Activa mecanismos biológicos como las neuronas espejo y la liberación de oxitocina, facilitando la empatía y la confianza entre el narrador y su audiencia.
Social: Crea un sentido de pertenencia e identidad colectiva, uniendo a grupos grandes y pequeños bajo un mismo marco de valores o propósitos.
4. De Homero a la actualidad. Homero es señalado como el punto de partida de esta breve historia de la narrativa, representando el origen de cómo el ser humano utiliza la palabra para inspirar, guiar y sanar. Su legado nos enseña que el relato es la herramienta principal para modelar decisiones y juicios en la sociedad, transformando la simple información en una experiencia compartida que tiene un peso químico, moral y social.
Aristóteles propuso, fundamentalmente en su obra Poética, que la ficción puede ser más profunda que la historia real. Esta premisa sugiere que, mientras la historia real se limita a dar cuenta de lo que ha sucedido (hechos aislados), la ficción tiene la capacidad de explorar lo que podría suceder, permitiendo una comprensión más profunda de la condición humana y la realidad. Según las fuentes, esta visión se integra en el poder de las narrativas para:
Dar sentido al caos: A diferencia de la simple enumeración de hechos, la ficción utiliza una estructura causal y temporal que ayuda a la mente a procesar información compleja.
Alinear lo individual y lo colectivo: Al ser "más profunda", la ficción logra conectar la mente y el corazón de las personas, facilitando la creación de identidad y vínculos sociales.
Trascender lo fáctico: Esta profundidad permite que la palabra adquiera un peso químico, moral y social, convirtiendo el relato en una herramienta para inspirar, guiar y sanar a la comunidad.

Evolución histórica de la narrativa. Desde la poética a la guerra del feed. La gestión del poder siempre ha sido una gestión del relato. Para entender los algoritmos de hoy, debemos revisitar las bases de la persuasión occidental. Recordemos a Platón y Aristóteles, mientras Platón recelaba de la ficción, Aristóteles en su Poética comprendió que la ficción suele ser más profunda que la historia real porque trata sobre lo universal, no solo lo particular. Hoy, los contenidos virales exitosos no son los que narran hechos, sino los que resuenan con verdades universales arquetípicas.
En sus Confesiones (397 d.C.), San Agustín inauguró el auge autobiográfico. Al postular que solo existe el "presente", sentó las bases que fundamentan la narrativa de identidad que justo en este mismo tiempo domina el tiempo real de las redes sociales.
En las mil y una noches, Sherezade es la precursora de las métricas de retención y la atención. En las mil y una noches, la narrativa es una estrategia de supervivencia pura, un bucle de engagement de alto riesgo donde el "próximo capítulo" es lo único que detiene su propia ejecución (el system shutdown). Las primeras compilaciones y traducciones al árabe (hacia el siglo IX) al cuentista Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, quien tomó como base el antiguo libro persa Hazâr afsâna (Las mil leyendas).
En El príncipe (1532), Maquiavelo secularizó el relato del poder, utilizando la religión y la épica como herramientas de ordenamiento estatal. El líder no solo gobierna; narra el orden.
Gramsci, a través de su concepto de "hegemonía" y la "guerra de posiciones" (1929-1935) es hoy más vigente que nunca. Lo que la sociedad considera "normal" es el territorio de conquista. En 2026, la "guerra de posiciones" se ha trasladado a la "guerra del feed" una batalla constante por dictar el sentido común a través de la repetición algorítmica. Gramsci es conocido principalmente por su teoría de la hegemonía cultural, que describe cómo el Estado y la clase social dominante utilizan las instituciones culturales para mantener la riqueza y el poder en las sociedades. Según Gramsci, la burguesía desarrolla una cultura hegemónica mediante la ideología, en lugar de la violencia, la fuerza económica o la coerción.

Bioquímica y conexión. La anatomía del poder narrativo. ¿Por qué una historia bien contada posee tanto poder e impacto, y es capaz de alinear la mentalidad, el corazón y la comunidad? El impacto se despliega podrá ser observado sobre tres dimensiones críticas. Empecemos con el impacto cognitivo, las historias funcionan como filtros de optimización. Ordenan, enfocan y dan sentido, convirtiendo el caos en comprensión. Al activar la "conciencia móvil", permiten que el receptor simplifique la toma de decisiones y conecte juicios de valor de manera casi automática. El impacto social, aquí entran en juego las neuronas espejo. Estas células son el pegamento de la empatía; permiten que el espectador sienta lo que el protagonista vive, tejiendo pertenencia y creando una identidad colectiva. La narrativa comparte experiencias que unen a grupos diversos en una sola voluntad de cooperación. Y finalmente, tenemos el impacto químico y emocional, narrar es un acto biotecnológico. Una historia efectiva desencadena la liberación de oxitocina (generando empatía y confianza) y dopamina (activando el placer y la anticipación por el desenlace). Crucialmente, reduce los niveles de cortisol, mitigando el estrés y permitiendo que el mensaje no solo sea recordado, sino que actúe como un agente sanador y transformador.
Las narrativas tienen un impacto profundo y medible tanto en nuestra fisiología como en la forma en que nos relacionamos con los demás. Una historia bien contada logra alinear la mente, el corazón y la comunidad. A continuación, se detalla su influencia según las fuentes:
Impacto químico y emocional. Las historias no solo se escuchan, sino que se sienten y liberan sustancias en nuestro organismo, veamos la oxitocina que se libera para generar empatía y confianza hacia los personajes o el mensaje. Además, la dopamina, se activa a través del placer y la anticipación de lo que sucederá en el relato. Lo que producirá una reducción de cortisol. Las narrativas ayudan a disminuir los niveles de esta hormona, lo que se traduce en menos estrés. Observemos las neuronas espejo, estas se activan para que el espectador pueda experimentar la empatía al identificarse con las vivencias narradas. Lo que suele producir un efecto sanador en el auditorio, se considera que la palabra y la historia tienen el poder de sanar y transformar el estado emocional de las personas.
Vínculos Sociales. En el plano social, las narrativas actúan como el pegamento que mantiene unidos a los grupos, tejen pertenencia, ayudan a crear un sentimiento de formar parte de algo más grande. Identidad colectiva, son fundamentales para la creación de una identidad compartida entre los miembros de una sociedad. Fortalecen la cooperación, al compartir experiencias a través de historias fortalece los lazos sociales y fomenta la colaboración entre grupos grandes y pequeños. El peso moral y social de la narrativa, la palabra tiene un peso que trasciende lo individual, convirtiéndose en una herramienta para guiar, inspirar y unir a la comunidad. 
Aquí las neuronas espejo desempeñan un papel fundamental en la dimensión química y emocional de las historias, siendo las encargadas de activar la empatía en el individuo. Su funcionamiento e impacto -neuronas espejo- se resumen en los siguientes puntos:
Identificación emocional, estas neuronas permiten que, al escuchar o ver una narrativa, el espectador pueda literalmente, "sentir" y procesar las vivencias de los personajes como si fueran realmente propias, facilitando una conexión profunda con el relato.
Proceso neuroquímico, actúan en conjunto con otras sustancias como la oxitocina (que genera confianza) y la dopamina (relacionada con el placer y la anticipación), permitiendo que la historia no solo se entienda de forma racional, sino que se "sienta" y se "libere" en el organismo.
Alineación comunitaria: Al activar la empatía a través de las neuronas espejo, las narrativas logran alinear la mente y el corazón, lo que contribuye a fortalecer el vínculo social y la cooperación dentro de una comunidad.
Las neuronas espejo son fundamentales para la empatía narrativa. Estas neuronas permiten que el cerebro del espectador o lector simule las acciones y emociones de los personajes como si fueran propias. Gracias a este proceso, las historias dejan de ser información externa para convertirse en una experiencia vivida, lo que fortalece la identificación y el impacto del mensaje.
Las neuronas espejo son el mecanismo biológico que nos permite que la palabra tenga un peso químico y moral, transformando una simple sucesión de hechos en una experiencia compartida que posee el potencial de sanar e de inspirar.
La ciberdemocracia y la saturación narrativa ha alcanzado niveles críticos. En el ecosistema de la ciberdemocracia, cada minuto del día es una explosión de contenido que redefine las reglas del juego: 
625 millones de videos visualizados en TikTok.
3.5 mil millones de Snapchats creados.
9.5 millones de búsquedas en Google.
3.47 millones de videos vistos en YouTube.
350 mil posts enviados en X.

Ante este volumen, la comunicación debe gestionarse bajo tres economías estrictas:
El siglo XXI y el influencer supremo, el usuario en su búnker. En 2006, la revista TIME declaró a "You" (Tú/Usted) como la persona del año, prediciendo la soberanía del individuo. En 2026, esta soberanía ha evolucionado hacia la creación de búnkeres identitarios. 
La implicación estratégica es radical, las narrativas ya no compiten en una plaza de mercado abierto donde la mejor idea gana. Hoy, el relato debe ser invitado a entrar en el búnker privado del usuario. Para un político o una marca, esto significa que el mensaje debe resonar con la identidad preexistente del consumidor; de lo contrario, será bloqueado por el muro algorítmico de la desafección. El poder ya no es la fuerza bruta; es la capacidad de ser aceptado en el ecosistema personal del "Influencer Supremo"; el ciudadano conectado.

El desafío que nos plantea la inteligencia artificial. Semántica vs. Sintaxis. Atravesamos tres estadios de la IA: Estrecha, general y la súper inteligencia. Ante la pregunta: ¿Perderemos el monopolio narrativo?, la respuesta reside en la distinción entre procesar y dotar de sentido. La IA es imbatible en la Inteligencia paradigmática (lógica, categorización, velocidad de producción). Sin embargo, lo "humano y creativo" es el valor escaso. La IA puede generar mil variaciones de un guion, pero carece de la capacidad de dotar de peso ético y moral, y existencial a un relato. El monopolio de la semántica (el sentido) y de la construcción de "mundos posibles" sigue siendo nuestra  última frontera.
Guía de supervivencia para comunicadores en la era de la IA. Para navegar este entorno, el comunicador debe elevar su inteligencia narrativa por encima de la paradigmática. No buscamos solo la lógica del dato, sino la construcción de realidades alternativas que inspiren acción.
Activar arquetipos, no reinvente la rueda. Utilice estructuras universales ya reconocidas (como el viaje del héroe, el sabio, el rebelde) para conectar con el inconsciente colectivo de forma inmediata.
Construir "mundos posibles". En lugar de describir lo que es, narre lo que podría llegar a ser. La narrativa es una herramienta de prospección.
De seguidores a comunidad de amigos. El paradigma de la masa ha muerto. El objetivo es construir vínculos de confianza profunda. Como indica el cierre del autor: No buscamos seguidores, buscamos "amigos" que compartan un propósito o interés común.
Autenticidad Radical. En un mar de contenido sintético, la verdad personal y la vulnerabilidad se convierten en activos de lujo.

El superpoder de la atención. En la oscuridad de la saturación digital, la atención es el superpoder definitivo. Debemos transitar hacia una agenda de la salud narrativa que combata el declive cognitivo provocado por el consumo excesivo de videos de formato corto. 
Nuestra misión es crear "luminarias". Ideas que no solo ocupan espacio en la pantalla, sino que iluminan el camino del usuario, aportando claridad en medio del ruido. La palabra tiene un peso químico, moral y social. Quien domina la historia, no solo domina la conversación; guía la biología y el alma de la sociedad.
Arq. Dina Ventura junto al Dr. Gonzalo Sarasqueta
La posibilidad de perder el monopolio narrativo frente a la Inteligencia Artificial se plantea como uno de los grandes interrogantes sobre el futuro de la comunicación. Las fuentes sugieren que este desafío debe entenderse a través de la evolución tecnológica y lo que nos hace esencialmente humanos. Observemos algunos puntos clave sobre esta transición:
Evolución de la IA: Las fuentes clasifican el avance de la inteligencia artificial en tres niveles: Inteligencia Artificial Estrecha, Inteligencia Artificial General y Súper Inteligencia Artificial. Esta progresión indica que la capacidad de las máquinas para generar contenido y relatos es cada vez más sofisticada y omnipresente.
Lo humano como "lo único": Ante la pregunta de si perderemos este monopolio, se propone que el refugio de nuestra especie reside en lo humano y lo creativo, calificándolos como elementos únicos. Esto sugiere que, aunque la IA pueda imitar estructuras narrativas, la esencia de la creatividad y la experiencia vivida permanece vinculada a nuestra biología.
La barrera biológica y emocional: Como hemos visto, el poder de las narrativas radica en su capacidad para liberar oxitocina, dopamina y activar las neuronas espejo para generar empatía. Estos procesos químicos y emocionales son intrínsecos al organismo humano; la palabra tiene un peso químico, moral y social que surge de la conexión entre seres sintientes, algo que la IA, por su naturaleza técnica, no puede experimentar ni replicar de la misma forma.
La disputa por la atención: En un futuro dominado por la IA, la atención se confirma como un "superpoder". El reto para los humanos será seguir creando historias que logren alinear la mente, el corazón y la comunidad de manera auténtica en un entorno saturado de relatos generados algorítmicamente. Aunque la IA está desafiando el control sobre la creación de mensajes, las fuentes apuntan a que la capacidad de sanar, inspirar y unir a través de la palabra sigue dependiendo de esa chispa humana y creativa que nos diferencia de las máquinas.

Gonzalo Sarasqueta es un destacado académico, investigador y consultor argentino especializado en comunicación política y narrativas digitales. Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), consolidó su formación con maestrías en Periodismo (Universidad de Barcelona y Columbia University) y en Análisis Político, además de obtener un Doctorado Cum Laude en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad, se desempeña como director y profesor del Máster en Comunicación Política y Empresarial en la Universidad Camilo José Cela, lidera el Laboratorio Digital de Narrativas Políticas y dirige la consultora Agencia Borgen. A lo largo de su carrera, ha aportado su visión analítica en medios iberoamericanos como La Nación, Infobae y La Vanguardia, y es autor de obras que exploran el cruce entre poder, medios y sociedad, tales como Fantasmas de palacio (2022), En la nave de la ciberdemocracia (2023) y Las otras verdades (2026).


Bibliografía Sugerida: Agustín de Hipona. (2011). Confesiones (J. R. del Río, Trad.). Ediciones Gredos. (Obra original publicada en 400 d. C.).
Aristóteles. (1999). Poética (V. García Yebra, Trad. y Ed.). Gredos. (Obra original publicada en 335 a. C.).
Bruner, J. (1986). Actual minds, possible worlds. Harvard University Press.
Gramsci, A. (2023). Cuadernos de la cárcel. Obra completa (A. J. Antón Fernández & A. Garrido, Eds.). Ediciones Akal. (Obra original publicada en 1948).
Harari, Y. N. (2024). Nexus. Una breve historia de las redes de información desde la edad de piedra hasta la IA. Debate.
Maquiavelo, N. (2009). El príncipe (L. A. de Cuenca, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1532).
Nguyen Lan et al. (2025). Feeds, feelings, and focus: A systematic review and meta-analysis examining the cognitive and mental health correlates of short-form video use. Psychol Bull. 151(9): 1125-1146.

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