Cada quien guarda una idea diferente a la hora de pensar en retratos, cada uno imagina de cierta manera al modelo, lo previsualiza en cierta pose, con cierta actitud, en medio de un escenario, de un estudio o integrado a un escenario natural o paisaje. Una vez le consulté a una famosa fotógrafa de retratos en México sobre qué personas suelen resolver mejor algunos de sus proyectos más exigentes y su respuesta sin dudar un instante fue contundente: -Ante un proyecto muy demandante acudo a los bailarines, son disciplinados con su cuerpo y asumen retos.
El baile es una de las expresiones más profundas y universales de la condición humana. No es simplemente una serie de movimientos coordinados; es un fenómeno biopsicosocial que ha acompañado a nuestra especie desde sus orígenes.
El baile funciona como un lenguaje no verbal que permite expresar emociones complejas —alegría, duelo, deseo o miedo— que a menudo las palabras no alcanzan a explicar. Es la manifestación externa de un estado interno.
Para nuestros cerebros, bailar es una "fiesta" neuroquímica. Al seguir un ritmo, activamos múltiples áreas cerebrales simultáneamente:Endorfinas y Dopamina: Se liberan neurotransmisores asociados al placer y la recompensa.
Reducción del Cortisol: Actúa como un potente antídoto contra el estrés.
Neuroplasticidad: Aprender coreografías o improvisar mejora la conexión entre hemisferios y la memoria espacial.
En un nivel individual, el baile representa un espacio de desinhibición. Es una de las pocas actividades donde el cuerpo deja de ser una herramienta de trabajo o transporte para convertirse en un instrumento de arte. Esta liberación física permite procesar traumas o simplemente desconectar de las presiones sociales cotidianas.
En un nivel individual, el baile representa un espacio de desinhibición. Es una de las pocas actividades donde el cuerpo deja de ser una herramienta de trabajo o transporte para convertirse en un instrumento de arte. Esta liberación física permite procesar traumas o simplemente desconectar de las presiones sociales cotidianas.
Hoy voy a compartir con ustedes una serie de imágenes digitales que reúnen el talento de un fotógrafo y de un grupo de bailarines. Se trata del trabajo realizado por Jordan Matter y los bailarines que están entre nosotros. Espero que lo disfrutes igual o más que nosotros con asombro y hasta como un reto profesional.
Jordan Matter, es un fotógrafo estadounidense contemporáneo, que ha revolucionado la fotografía de danza al sacar a los artistas de los escenarios convencionales para situarlos en entornos cotidianos y urbanos, desafiando las leyes de la gravedad sin el uso de edición digital. Autor de éxitos de ventas como Dancers among us, Matter se distingue por su enfoque dinámico y lleno de vitalidad, capturando momentos de pura euforia y destreza física en medio del tráfico, bibliotecas o calles concurridas. Su estilo no solo celebra la disciplina técnica del baile, sino que busca transmitir una narrativa de libertad y optimismo, convirtiéndolo en una figura clave de la era digital gracias a su capacidad para conectar con audiencias masivas a través de redes sociales y proyectos que humanizan el virtuosismo artístico.
Jordan Matter, es un fotógrafo estadounidense contemporáneo, que ha revolucionado la fotografía de danza al sacar a los artistas de los escenarios convencionales para situarlos en entornos cotidianos y urbanos, desafiando las leyes de la gravedad sin el uso de edición digital. Autor de éxitos de ventas como Dancers among us, Matter se distingue por su enfoque dinámico y lleno de vitalidad, capturando momentos de pura euforia y destreza física en medio del tráfico, bibliotecas o calles concurridas. Su estilo no solo celebra la disciplina técnica del baile, sino que busca transmitir una narrativa de libertad y optimismo, convirtiéndolo en una figura clave de la era digital gracias a su capacidad para conectar con audiencias masivas a través de redes sociales y proyectos que humanizan el virtuosismo artístico.
Espero que hayas pasado un instante especial en la compañía de este grupo de fotografías de los bailarines que están tan cerca nuestro, y de su contribución más allá de las tablas de los escenarios de los teatros. Cuando tengas que hacer un retrato podrás agregar un nuevo tema a los que ya has venido realizando cotidianamente.
La relación entre la fotografía y el baile es la historia de una obsesión compartida, el deseo de atrapar un movimiento que, por naturaleza, desaparece apenas nace. En sus inicios, esta unión fue puramente científica, utilizando cámaras primitivas para diseccionar los pasos de baile y entender la mecánica del cuerpo. Sin embargo, con el tiempo se convirtió en una danza creativa de dos; el fotógrafo dejó de ser un simple observador para ser un cómplice que, mediante el uso de luces y sombras, transforma el esfuerzo físico del bailarín en una obra de arte estática, casi escultural.
Hoy en día, esta colaboración ha salido de los teatros para conquistar las calles y los estudios fotográficos. Mientras el bailarín aporta la geometría y la emoción de su cuerpo, el fotógrafo aporta el ojo para capturar el "instante culminante", ese microsegundo de máxima tensión o ligereza que el ojo humano no alcanza a percibir por sí solo. Es una alianza donde la técnica de uno y la disciplina del otro se funden para regalarnos una visión del baile que es imposible de ver en la vida real, permitiéndonos admirar la perfección de un salto o un gesto para siempre.
Ahora demos una mirada curiosa y analítica a proyectos fotográficos que también merecen la pena que observemos y así seguir desarrollando nuestra forma de observar y aprendiendo, que los disfrutes.
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| (Modelo: Montse Castro) |
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| Modelo: Alejandra |
Que estés bien,
























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