17 octubre 2018

Post prensa, primeros pasos.

Siempre, o casi siempre, que hemos terminado un proyecto de impresión -acto seguido- buscamos algunas maneras para mejorarlo. Muchas veces la mejora no está en el diseño como tal o en la diagramación. Muchas veces el toque especial está en esos clásicos trucos que los expertos aplican justo después de imprimir. Esa etapa del proceso se conoce como post prensa; el conjunto de procesos que se siguen después de la impresión, para que nuestro documento impreso esté terminado y listo para ser utilizado para la comunicación de un mensaje.
Barniz UV brillante sobre tinta negra mate.
Empecemos con el barnizado (acabado), es una de las herramientas más versátiles disponibles para el impresor, ya que cumple una gran variedad de funciones prácticas y creativas de una forma relativamente modesta. Aunque su contribución suele pasarse por alto, el barniz puede marcar la diferencia entre una impresión buena y excelente. Utilizados con creatividad y con una selección imaginativa de la base, el barniz puede aportar éxito al proyecto de diversas maneras. Los barnices al punto aplicados en un área específica (una fotografía, por ejemplo, o un texto importante) crean un contraste que mejora el diseño y hace las imágenes más nítidas. Los barnices mates y satinados se pueden combinar para crear efectos sorprendentes. Los barnices de medio tono pueden añadir profundidad, e inclusive dar apariencia de tres dimensiones. El nivel de acabado depende principalmente de las características superficiales del papel, por lo que deberá utilizarse un papel estucado de buena calidad con una superficie suave y regular en toda la hoja. (Si se aplica un barniz UV, es esencial utilizar un papel estucado o de acabado brillante, porque el papel no estucado absorberá el barniz y dificultará el secado.) La impresión digital además cuenta con una herramienta capaz de aplicar barniz UV de alta calidad con diferentes grosores y texturas, directamente desde un archivo digital.
Papel troquelado
Otra de las clásicas maneras de hacer algo especial con nuestros impresos es el troquelado. Se trata de instrumento o máquina de bordes cortantes para recortar o estampar, por presión, papeles, cartones, etc. Está fabricado a partir de reglas de acero flexibles que una vez moldeadas adecuadamente e insertadas en una madera u otro material similar, que le sirva de soporte, se coloca en una máquina de troquelar y obtenemos la figura o forma deseada por medio de la presión ejercida por estas cuchillas contra el material troquelándolo; De esta manera, obtenemos cajas, adhesivos, formatos, separadores, etc. El troquel está compuesto de tres partes esenciales, madera o soporte, flejes y gomas de expulsión. Los troqueles pueden ser al menos de dos tipos: Troquel plano. Su perfil es plano y la base contra la que actúa es metálica. Su movimiento es perpendicular a la plancha consiguiendo así una gran precisión en el corte. Troquel rotativo. El troquel es cilíndrico y la base opuesta está hecha con un material flexible. Al contrario que en el troquelado plano, el movimiento es continuo y el registro de corte es de menor precisión. Ello es debido a que la incidencia de las cuchillas sobre la plancha se realiza de forma oblicua a la misma. Los empaques fabricados con troquel rotativo son aquéllos que no demandan de altas exigencias estructurales tales como las cajas o algunas bandejas para empaquetar, como cajas para pizza y otras similares.
Repujado alto relieve y bajo relieve sobre papel.
Por su movimiento continuo, el troquelado rotativo consigue mayores productividades en fabricación que el plano. Cliché.- Altos y bajos relieves o mixtos que permite resaltar algunos elementos. Marcado de doblez o sisado. Línea guía para el doblado de las hojas de papel. Plastificado. Aplicación de películas plásticas flexibles por adhesivos o termoadheridos. Podrían ser de varios tipos; Celofán, poliéster, poliamida, polipropileno, polietileno u otros materiales. Protege y crea un acabado fotográfico que permite sobresaltar a los elementos.
Encuadernado rústico o block.
Encuadernado anillado o espiral.
Encuadernado: Se llama encuadernación a la acción de coser o pegar varios pliegos o cuadernos de texto y ponerles cubiertas. Las encuadernaciones tienen por objeto procurar al libro tres ventajas: su conservación, su fácil manejo y su presentación artística. Puede ser de varios tipos: Encuadernado en rústico o block (encolado tipo libro con lomo). Es un tipo de encuadernación en la que el libro, cosido o encolado, está forrado simplemente con una cubierta de papel, generalmente fuerte, y pegada al lomo, encuadernado grapado a caballete (tipo revista), y también se puede disponer del encuadernado anillado (espiral de alambre o plástico). Es un método económico de encuadernación que consiste en colocar las hojas formando bloques, hacer una fila de agujeros en el lado del lomo y pasar un espiral de alambre por estos orificios. Se usa mucho en cuadernos y manuales de uso intenso pero breve también recibe el nombre de canutillo.
Guillotina para refilar.
Refilado: Es la acción de cortar los tres lados del libro o revista a fin de obtener cortes homogéneos si salientes, generalmente se aplica con guillotina una vez encuadernado por el lomo, así obtenemos un bloque de papel perfecto o con mínimas variaciones. En otra oportunidad continuaremos platicando sobre otras opciones que también ayudan a mejorar tus proyectos de impresión.

El autor de este post es publicitario, creativo y productor audiovisual y ha incursionado exitosamente como docente universitario para el Instituto de Mercadotecnia y Publicidad de México, así como en la UNITEC en Honduras desde hace más de veinte años. Es asesor publicitario independiente, redactor de artículos sobre publicidad, conferencista y blogger.

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