04 noviembre 2015

Conviviendo entre millennials y celulares.

Nativos digitales y millennials suman 157 millones en todo el mundo.
Desde la década del 50 con VALS -siglo 20- hemos venido estudiando a nuestra sociedad para tratar de entender mejor a las nuevas generaciones y evitar el desarrollo de profundas y enormes brechas generacionales, para así entendernos e integrarnos mejor. Los padres -a medida que avanzan los años- vamos acomodándonos a nuestro viejo conocimiento y nos resulta cada vez más difícil adaptarnos a los cambios y nuevas maneras de atender los viejos retos -y los más recientes también- es este rechazo al cambio lo que nos coloca a veces en posición difícil a la hora de mantener un orden sano y moderado que deje espacio para el desarrollo individual y del equipo que formamos en casa y que incluye a toda la familia.
La convivencia del juego colectivo mejora nuestras relaciones.

Mis padres lidiaron con el correcto uso del stereo -aparato de sonido- que usábamos a todo volumen casi todas las tardes como una interminable fuente de entretenimiento, nos pasábamos horas y horas junto al aparato para grabar en audio cassettes desde la radio nuestras canciones favoritas o desde los discos LP de acetato de nuestro artista favorito de rock y pop en inglés. El horario para mirar la televisión tenía en ese entonces hora de apertura y de cierre de audición así no mirábamos la TV a medianoche, las horas para la práctica de deportes colectivos con los amigos, en fin así era en esos años; los ochentas. Donde aparecieron las consolas de juegos de vídeo para casa y hubo que poner horarios para jugar Pac Man, Asteroides, mirar películas en cassettes de vídeo -VHS o Betamax- en el nuevo televisor a color de la casa sin salir al cine, pero con la horrible responsabilidad de rebobinar las cintas y luego devolverlas en la fecha al videoclub, el teléfono fijo de hilos -único para toda la familia- y las eternas llamadas con la chica que nos gustaba, y nuestro papá esperando su llamada importante de larga distancia.
La llegada a casa del vídeo juego cambió nuestras relaciones.
Toda esa innovadora tecnología era un reto para nuestros padres, luego haría su entrada a los hogares la PC -computadora personal- y la historia continúa, un continuo flujo de dispositivos que vienen a cambiar la dinámica ya de por sí difícil de formar de la mejor forma una familia.
¿Recuerdas cuando mirábamos la TV juntos en familia?
La vida nos regresa ahora la factura y con la ironía incluida. Hoy en nuestras vidas diarias nos vemos retados ante la entrada de nuevos dispositivos digitales muy pequeños y también muy costosos. Consolas de vídeo juegos portátiles del tamaño del bolsillo, pequeñas computadoras en forma de tabletas táctiles con conexión a InterNet Wi Fi, programas de software -Apps- de redes sociales, teléfonos móviles inteligentes -smartphones- y cada uno de éstos nos plantea un paquete de retos que ponen a prueba la dinámica de las relaciones de la familia.

Los nativos digitales o millennials son un reto para la educación y la comunicación persona a persona, incluidas las dinámicas familiares. En esta oportunidad les invito a "pensar dos veces" sobre nuestros nuevos hábitos de uso de las tecnologías(TICs), sobre la cantidad de textos, fotos, selfies, y sexting que generamos.
Proyección de usuarios de teléfonos inteligentes en el mundo, cifras en miles de millones.
Los usuarios de teléfonos inteligentes se proyectaron para 2015 en 1.91 mil millones de personas alrededor del mundo, FB en todo el mundo a través de los smartphone suman 1.39 mil millones de usuarios, existen 45 millones de páginas FB de negocios, son 400 millones de usuarios de smartphones en Instagram, y existen 900 millones de usuarios en WhatsApp a través de teléfonos inteligentes.
Gráfica con usuarios activos de Twitter a través de smartphones.
El smartphone propone a cada familia -quizá- uno de los mayores retos, pues le consultamos gran parte del día para observar nuestro status y el de nuestros "amigos virtuales" auditando Likes y Shares, además nuestros círculos íntimos deben apoyarnos y comentar todos los posts que allí subimos para sentirnos integrados, satisfechos y apoyados, para evaluar su lealtad.
Así que hoy vamos a la mesa del comedor acompañados de nuestros amigos virtuales y olvidamos a los reales que están allí presentes, en la sala de estar -habitación que desde hace una generación domina el televisor- nos reunimos a ver una película a través de videostreaming pero cada uno interactúa con su smartphone y sus amigos virtuales que están en cualquier lugar de la ciudad, país o del mundo ignorando a los que tienen cerca o bien jugando en línea el vídeo-juego o App que está trendy topic en esa semana, así que reímos, nos ofendemos, exclamamos ternura, con los que no están presentes ignorando totalmente las relaciones de los que sí están. Las reuniones que incluyen a los adolescentes ahora han pasado a llamarse Wi Fi Party.

A la hora de dormir ya no llevamos un libro a la cama, llevamos una IPad o un móvil, y platicamos por textos y con caritas felices -emojis- en el chat sobre los eventos recién pasados en el mundo digital y planificamos las citas y los deberes para mañana. Las reuniones familiares se ven afectadas con personas consultando sus teléfonos e interrumpiendo frecuentemente al resto que sí desea platicar, hasta existe una generación de individuos incapaz de sostener platicas continuas con otra persona pues nunca han observado una en casa.
Perdimos el interés por viajar a la luna a razón de que allí no hay Wi Fi.
Esta falsa sensación de realidad que construimos en las redes sociales afecta las relaciones de todos en la casa, platicamos menos, y nos ignoramos más, curiosamente nos distanciamos más de quienes están más cercanos y nos acercamos a quienes están más lejos geográficamente, dedicamos poco o ningún tiempo a desarrollar dinámicas familiares fuertes pero tomamos cientos de fotos y vídeos para presumir que si vivimos a plenitud nuestra vida y parecer influenciadores de grandes multitudes.
¿Son reales todas las amistades que presumimos en las redes sociales?
Otro cambio notable es que nos reunimos mucho menos para ver juntos películas en la sala de TV y platicar de las cosas importantes y de las triviales, cada uno se conecta por streaming al evento que desea ver desde su cuarto, selecciona la película que gusta y disfruta a solas de ésta, perdiendo una oportunidad más para fortalecer las relaciones en casa. 
El teléfono inteligente no debería acompañarnos durante el tiempo de la comida familiar pues se convierte en un distractor que anula las relaciones fluidas de la sobremesa y el cafecito. Comer juntos es un tiempo muy valioso que se afecta con solo tener el teléfono celular demasiado cerca en la mesa.
El viaje familiar y la tecnología.
En promedio un usuario de smartphone consulta su status cada 6.5 minutos cada hora. ¿Crees que viajar en familia juntos en el carro se disfruta igual si cada uno se mete en sus redes sociales?
El uso moderado de estas tecnologías nos permitirá construir un balance sano, equilibrado dentro de los limites de tolerancia y en armonía, seguro disfrutaremos de mejores relaciones y nos ayudará a lograr un mejor rendimiento académico.
¿Qué propones para usar correcta y sabiamente en tu casa o tu lugar de estudios la tecnología móvil? ¿Hay cambios urgentes que debemos hacer? ¿Las reglas de urbanismo, las buenas costumbres deben incluir a nuestros teléfonos y demás dispositivos?
Dieta tecnológica, hoy no me conecto a Wi Fi y platico frente a frente,
cara a cara de manera ininterrumpida.
Hay personas muchas personas hacen "dieta tecnológica"; un día sin teléfono, sin Wi Fi, sin InterNet, sin mensajes de textos, sin llamadas, todo para guardar un equilibrio sobre la invasión de la tecnología sobre sus vidas diarias.

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Qué estés bien,

Mauricio Pineda

El autor de este post es publicitario, creativo y productor audiovisual y ha incursionado exitosamente como docente universitario para el Instituto de
Mercadotecnia y Publicidad de México, así como en la UNITEC en Honduras desde hace más de veinte años. Es asesor publicitario independiente, redactor de artículos sobre publicidad, conferencista y blogger.



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