La regla de 6 en la edición de vídeo es un conjunto de criterios para hacer cortes y montaje con atención a la emoción, ritmo y coherencia visual, priorizando siempre la emoción del espectador sobre aspectos técnicos. Esta regla indica que un buen corte debe cumplir principalmente con estos seis aspectos, siendo el más importante que el corte refleje y potencie la emoción de la escena. Para aplicar la Regla de Seis de Walter Murch en la edición de un cortometraje paso a paso, se deben considerar los seis criterios jerarquizados que él desarrolló para determinar el momento adecuado de hacer un corte y cómo debe potenciar la escena, priorizando sobre todo la emoción del espectador.
Walter Scott Murch es una leyenda del cine, conocido por su trabajo innovador como editor y diseñador de sonido. Nacido en Nueva York el 12 de julio de 1943, ha dejado una huella profunda en la historia del cine a través de películas icónicas como Apocalypse Now , La conversación y El paciente inglés. Su talento y sensibilidad para combinar imagen y sonido le han valido múltiples Premios Óscar, tanto por edición como por diseño de sonido, estableciendo nuevos estándares en estas áreas. Walter Murch estudió cine en la Escuela de Cine de la Universidad del Sur de California (USC), donde comenzó sus estudios de posgrado en 1965. Durante su tiempo en la USC, Murch conoció y trabajó con futuros cineastas y colaboradores destacados como George Lucas, Matthew Robbins y Caleb Deschanel. Este entorno creativo y académico fue fundamental para que Murch desarrollara sus habilidades y conceptos sobre montaje y diseño de sonido. Antes de comenzar en la USC, Murch estudió en la Universidad Johns Hopkins, donde desarrolló una base sólida en estudios generales y donde comenzó sus primeros pasos en el cine independiente. Su formación en la USC, junto con las políticas y las colaboraciones con grandes directores, fueron clave para su carrera en la industria cinematográfica. Así, su aprendizaje combinó una educación formal en cine con experiencias prácticas en proyectos innovadores y colaboraciones con directores de renombre como Francis Ford Coppola y George Lucas, lo que le permitió crear su enfoque único y destacado en la edición cinematográfica y el diseño de sonido.
Murch revolucionó la edición cinematográfica con enfoques que resaltan la emoción y la narrativa, introduciendo conceptos que siguen inspirando a editores de todo el mundo. Entre sus grandes logros destacan los Óscar que ganó por Apocalypse Now (Mejor Sonido) y El paciente inglés (Mejor Edición y Mejor Sonido), además de sus numerosas nominaciones a lo largo de su carrera. Su obra no solo se limita a la técnica; También exploró el montaje como un proceso casi orgánico, enfatizando que cada corte debe estar motivado por la emoción, el ritmo y el avance de la historia. Su libro En un abrir y cerrar de ojos se ha convertido en lectura obligatoria para quienes quieren entender la edición desde una perspectiva más humana y artística. Murch ha demostrado que el verdadero poder del montaje no está solo en las imágenes, sino en cómo estas se sienten y se conectan con la audiencia. Su trabajo es un ejemplo brillante de cómo la sensibilidad emocional, combinada con técnica y creatividad, puede transformar una película en una experiencia inolvidable. En definitiva, Walter Murch es un maestro que une arte y tecnología para contar historias con alma y precisión.
El montaje y la edición de vídeo como un arte profundamente emocional y narrativo, comparándolo con un "parpadeo" que separa y conecta ideas visuales, muy parecido al flujo del pensamiento humano. Para él, el corte ideal debe ser fiel a la emoción del momento; esta es la prioridad número uno, representando más del 50% de la decisión para hacer un corte. Después de la emoción, vienen la historia, el ritmo, la dirección de la mirada, la composición bidimensional y la continuidad tridimensional del espacio. Murch enfatiza que editar es más que unir imágenes: es una práctica editorial y creativa que requiere sensibilidad para saber cuándo y cómo cortar, de forma que la experiencia del espectador sea natural y conmovedora. Él compara la labor del editor con la de un cirujano o un chef, donde cada movimiento debe ser preciso y significativo, evitando solo un choque arbitrario de imágenes. A lo largo de su trabajo, Murch ha señalado que el montaje debe tener un plan claro, un “hilo” que guía la narrativa para que no se convierta en una sucesión caótica de imágenes. Su enfoque está basado en cómo la mente humana procesa las ideas, sueños y emociones; por eso la edición cinematográfica es el arte más cercano al pensamiento. En resumen, para Walter Murch, el montaje es una herramienta para contar historias con alma, donde la emoción y la narrativa mandan, y la técnica está al servicio de hacer que el público se sienta y entienda la película de forma auténtica y profunda.
El libro En un abrir y cerrar de ojos, escrita por Walter Murch, es una reflexión fascinante y accesible sobre el arte y la técnica de la edición cinematográfica. Murch nos explica que editar una película es mucho más que juntar escenas: es un proceso emocional y creativo, casi como "pestañear" para el público, donde cada corte debe lograr transmitir sentimientos profundos y avanzar la historia de manera natural. Uno de los conceptos clave del libro es que el montaje debe respetar tres pilares fundamentales: la emoción, la narrativa y el ritmo. Si hay que sacrificar alguno, la emoción es la que nunca debe perderse. Murch afirma que los cortes funcionan porque reflejan cómo nuestro cerebro procesa los cambios y saltos en la realidad y los sueños; Son movimientos que el espectador tolera porque se asemejan a la forma en que soñamos o pensamos. Además, el libro demuestra que un gran editor no solo sigue reglas técnicas, sino que también controla y anticipa lo que el público siente y espera, casi guiando inconscientemente su experiencia. Walter Murch nos invita a entender la edición como un arte sensible y deliberado, donde cada corte es crucial y significativo. En un abrir y cerrar de ojos es perfecto para jóvenes que quieren entender mejor el cine, ya que combina teoría, práctica y filosofía en un lenguaje cercano y lleno de ejemplos claros y apasionados, mostrándonos que la edición es, al fin y al cabo, contar historias con alma y corazón.
Los aspectos principales de la regla de 6 son:
Fidelidad a la emoción: El corte debe preservar o intensificar la emoción que el director quiere transmitir en esa escena. El editor debe evaluar si el corte hace sentir al espectador lo que la escena busca comunicar. Fidelidad a la emoción del momento trata de que el corte mantenga o intensifique lo que el público siente en la escena. Pregúntate si el corte mantiene o intensifica la emoción que quieres transmitir. Prioriza siempre que la emoción del espectador sea fiel a la escena.
Hacer avanzar la historia: El corte debe tener un propósito narrativo claro, contribuyendo a que la historia avance o se complemente. No se debe cortar por capricho, sino para apoyar la trama. Hacer avanzar la historia es que el corte ayude a la narrativa, no solo sea un cambio visual. Comprueba que el corte contribuye a que la narrativa progrese o se complemente. Evita cortes que no aporten al desarrollo del relato.
Momento rítmico adecuado: Los cortes deben ocurrir en un momento que resulte natural y rítmicamente agradable, siguiendo la cadencia interna de la escena o la música. Ocurrir en un momento rítmicamente adecuado, el corte debe sonar natural al ritmo de la escena o la música. Asegúrese de que el corte ocurra en un momento rítmicamente agradable y natural. Toma en cuenta la música, el diálogo y la cadencia visual.
Respeto a la línea de la mirada y dirección: Se deben respetar las direcciones en las que miran los personajes y la ubicación de los elementos en la pantalla, para que el espectador no se desoriente. Respetar la línea de la mirada y dirección es mantener la orientación visual para no confundir al espectador. Comprueba que las miradas y movimientos en pantalla sean coherentes. Evita cortes que desorienten al espectador respecto a la ubicación de los personajes.
Respeto a la planaridad y gramática tridimensional: El editor debe asegurarse de que los planos mantengan coherencia espacial en dos dimensiones para representar bien el espacio en el que sucede la acción. Considere la dimensión y la composición en pantalla, cómo interactúan los personajes y objetos visualmente al hacer el corte. Cuida que la gramática visual que traduce un espacio tridimensional en 2D sea clara. Verifique la coherencia en la composición espacial de los planos.
Continuidad tridimensional del espacio: Se debe preservar la relación y ubicación entre personajes y objetos para mantener la coherencia espacial de la acción. Ser claro en la intención de mostrar a dónde debe mirar el espectador, la edición guía la atención hacia elementos importantes. Asegúrate de que la relación espacial entre personajes y objetos sea lógica. Respeta la ubicación y movimiento dentro del escenario para mantener la coherencia espacial.
Para editar un video con la regla de 6 hay que revisar cuidadosamente cada corte considerando estos elementos clave, asegurando que cada corte tenga un propósito emocional y narrativo claro, respetando la continuidad visual y el ritmo.
Además, la regla de 6 implica revisar y refinar el video para que cumpla con estos estándares y generar así un montaje cinematográfico que conecte emocionalmente con la audiencia. Prácticamente, al editar un cortometraje, el editor debe revisar cada corte potencial contra estos 6 criterios, dando más peso a la emoción pero sin descuidar la continuidad, el ritmo y la dirección visual. Idealmente, el editor hace una selección de cortes que cumplan con la emoción y avance la historia, luego afina el ritmo y la coherencia visual respetando la línea de la mirada y la planaridad. Aplicar la regla de seis implica paciencia para refinar los cortes y sensibilidad para “sentir” la emoción que se quiere reflejar, permitiendo que el cortometraje sea emocionalmente potente y narrativamente claro.
A continuación te comparto una serie de ejercicios semanales para mejorar la sensibilidad emocional al editar videos, que ayudarán a conectar más profundamente con la emoción que quieres transmitir en tus montajes:
Escribe cada día durante una semana las emociones que tienes sentido y cómo estas influyen en tu percepción del mundo. Esto ayuda a desarrollar autoconciencia emocional y mayor empatía para captar emociones en las escenas.
Practica identificar y poner nombre a las emociones que percibes en imágenes, películas o situaciones cotidianas. Esto cultiva el reconocimiento emocional y el entendimiento de sus matices visuales.
Escoge una canción que te conmueva y dibuja o pinta las sensaciones que te provoca. Esto ayuda a que tu mente y cuerpo respondan a emociones de forma creativa, permitiéndote luego traducirlas en el montaje.
Mira escenas de películas o videos con atención a las expresiones faciales, anotando qué emociones identificas y cómo se manifiestan. Luego practica frente al espejo imitando esas expresiones para conectar mejor con ellas.
Lee o mira historias cortas y reflexiona sobre los sentimientos y motivaciones de los personajes. Intenta sentir desde su perspectiva para después buscar transmitir esa emoción en la edición.
Toma un video y corta varias versiones de una misma escena, buscando diferentes resultados emocionales, para entrenar tu sentido del ritmo y la emoción en el montaje.
Los seis criterios de Walter Murch para practicar el buen montaje, son los siguientes:
Emoción (51%): El corte debe ser fiel a la emoción del momento, ya que es el criterio más importante y prioritario para que el espectador se conecte con la escena.
Avance de la historia (23%): El corte debe ayudar a que la trama avance y la narrativa sea clara y coherente.
Ritmo (10%): El momento del corte debe ser rítmicamente interesante y natural, alineándose con el pulso de la escena o la música.
Dirección de la mirada (7%): Se debe respetar la línea de la mirada y el movimiento del centro de interés para mantener la coherencia visual y no desorientar al espectador.
Planaridad bidimensional (5%): Mantener la coherencia en la composición visual, teniendo en cuenta el espacio plano que muestra la imagen.
Continuidad espacio-temporal (4%): Preservar la continuidad del espacio y el tiempo dentro de la acción para que la escena sea lógica y fluida.
Estos criterios son jerárquicos; nunca se debe sacrificar la emoción por otros aspectos, y, si es necesario, se priorizan en ese orden. En la práctica, estos lineamientos ayudan a tomar decisiones conscientes para realizar cortes que creen una experiencia cinematográfica clara, emocional y coherente para el espectador.
Aquí tienes algunas actividades prácticas para desarrollar y dominar los seis criterios de Walter Murch en la edición de vídeos:
Ejercicio de emoción: Toma una escena emotiva y crea varias versiones editadas con diferentes puntos de corte. Reflexiona cuál transmite mejor la emoción y por qué. Esto fortalece tu sensibilidad para identificar el momento correcto emocionalmente.
Narrativa clara: Trabaja con una secuencia y enfócate en hacer cortes que hagan avanzar la historia sin confundir al espectador. Luego compara con la secuencia original y analiza las diferencias.
Ritmo consciente: Experimenta editando una escena al ritmo de distintas músicas (lentas y rápidas). Observa cómo cambia la sensación y el impacto emocional, entendiendo la importancia del ritmo en los cortes.
Dirección de la mirada: Usa escenas con miradas y movimientos claros para practicar cortes que respetan la línea de la mirada y la dirección visual. Marca dónde debe mirar el espectador para mantener la coherencia.
Planaridad y composición: Analiza la composición de planos dentro de una escena y practica cortes para mantener la armonía visual, evitando saltos bruscos o confusos en el espacio plano.
Continuidad espacial: Edita secuencias que implican movimientos de cámara o personajes, asegurando que la continuidad del espacio y el tiempo permanezcan lógica y clara para el espectador.
Estas actividades te ayudarán a interiorizar cada criterio y aplicarlos de manera consciente, logrando un montaje más emotivo, narrativo y estéticamente coherente, tal como plantea Walter Murch.
Para nuestro cierre, siempre recuerda que las seis reglas de edición de Walter Murch son esenciales para crear cortes que conecten con el público. Primero, prioriza la emoción: cada corte debe potenciar lo que siente el espectador. Segundo, la corte debe avanzar la historia, manteniendo la narrativa clara y significativa. Tercero, el ritmo es clave para que la edición fluya y acompañe la tensión o calma de la escena. Cuarto, la dirección de la mirada ayuda a guiar la atención del público entre planos. Quinto, se debe respetar la composición bidimensional para conservar la armonía visual. Sexto, mantener la continuidad tridimensional asegura que el espacio y el tiempo se perceban coherentes. Aplicando estas reglas conseguirás una edición poderosa, con el impacto justo que una buena película merece.
Que estés bien,












