29 enero 2016

Mi personaje más inolvidable: "Don Julio"

Años de primera infancia, junto a sus padres- Eduardo y Elsa- y su hermana Idalia.
Danlí, El Paraíso.
A Julio Eduardo Pineda Mendoza se le recuerda por su agudo y chispeante sentido del humor, idealista incorregible, sus bromitas, su amor por preparar comida internacional, su voz fuerte, su buena platica, su profundo amor por los libros y su lectura, él no te llamaba nunca por tu nombre siempre te ponía un nuevo sobrenombre, miraba a sus nietos con respeto y ojos de asombro, fue poseedor de una increíble memoria y capacidad de entender eventos históricos como pocos, devoraba las enciclopedias, las Selecciones del Reader's Digest, la Biblia de estudio Thompson.
Papá y yo, durante los 15 años de Chely.
Nuestra última fotografía juntos.

(Tegucigalpa, Marzo 2015)
En sus años de colegio gustaba de jugar básquetbol igual que su madre. Siempre gustaba escuchar música; canciones románticas, instrumentales y orquestales y amaba la música navideña. Siempre fue fiel oyente de Radio Panamericana, y de las estaciones de onda corta como BBC, VOA, y otras, y en la televisión disfrutaba de los canales temáticos de documentales y de los informativos, le gustaban por igual las películas de Tin Tán y de Cantinflas. 
Durante sus estudios de ingeniería civil en el ITESM. Monterrey, México.
Hablaba un poco de inglés, francés y portugués, pero ante todo le recuerdo por hablar bien de su amor por su familia. Eso sí, siempre usaba palabras "irrepetibles". Por favor no le llames Julio a secas, le gustaba su nombre completo Julio Eduardo, algunos amigos le decían "Don Julio" o "Pineda" y en casa solo papi. También disfrutaba de la fotografía, recuerdo que le conocí dos cámaras una Kodak Duaflex II y una Olympus Trip 35 con esta tomó slides y también hizo impresiones, entre los carros que tuvo siempre fueron alemanes; VW sedán (alemán, mexicano y brasileño) y Opel Rekord C, mientras vivió en Monterrrey usó uno americano.
Su cámara de muchos años, era una similar a ésta.
Su padre fue el Dr. Eduardo Pineda Pineda -odontólogo y emprendedor- originario de San Francisco de Ojuera, Santa Bárbara nacido un 9 de octubre de 1908. Su madre María Elsa Mendoza Guillén fue emprendedora y maestra de educación primaria y originaria de la población de El Paraíso, El Paraíso y nacida un 7 de enero de 1917. Ambos se conocieron en la oriental población de Danlí, El Paraíso donde se casaron y radicaron todo el resto de sus días.
En esta imagen le acompañan Idalia y Liliana Pineda.
Allí en la fresca ciudad de las colinas -Danlí- nació su primogénito y único hijo varón al que llamaron Julio Eduardo, más adelante le seguirían sus hermanas mujeres todas Idalia, Iris Liliana, Dinorah Isabel y Xenia Josefina. Julio Eduardo nació un viernes 9 de octubre del año 1936, en el periodo entre guerras en Europa. Junto a su "abuelita" Amelia Guillén Irías asistía a la escuela dominical en la capilla de misión centroamericana.
Fotografía captada durante una reunión familiar
en casa de sus padres en Danlí.
Como era de esperarse sus primeros años de escuela los cursó en la escuela primaria Pedro Nufio en Danlí -hoy escuela Manuel de Adalid y Gamero- inició en el año de 1943 a 1948, en esos primeros años creció en el centro histórico de Danlí entre antiguas casas construidas con adobes de barro, madera, clavos de hierro hechos a mano, de la época colonial española con patios centrales, rodeadas de pasillos con aleros de madera y teja que dominan la techumbre de esta típica arquitectura.
Sus años de escuela secundaria los cursó fuera de casa en Tegucigalpa en una institución de tipo internado militar conocida como el Instituto Central de varones -al lado de la Plaza La Merced- donde completaría ésta hasta culminar el bachillerato en ciencias y letras en el año de 1954.
Club de Leones de Tegucigalpa, año de 1968.
Su padre siempre lo miraba como un ingeniero, era un sueño personal no alcanzado pues éste estudió odontología en San Salvador por haber llegado tarde a la inscripción de ingeniería, además Julio Eduardo siempre mostró atracción por la construcción, matemáticas y la electricidad. Con mucho esfuerzo el Dr. Pineda le envió a México para que estudiara en el Instituto tecnológico de estudios superiores de Monterrey en Nuevo León, allá fue donde inició estudios superiores en ingeniería civil desde el año de 1955 hasta 1958, pero en esa oportunidad no concluyó su carrera.
Junto a un grupo de compañeros en el ITESM, Monterrey, NL.
(Tercero del grupo)
Los estudios universitarios fueron retomados en la UNAH inmediatamente, para el año de 1964 en Tegucigalpa hizo un cambio de programa e inició la licenciatura en Economía hasta finalizar completamente sus clases en 1968, hizo su examen general un 30 de mayo del año 1969 y finalmente se tituló el 22 de noviembre de 1993. Fue afortunado y también complementó sus estudios universitarios con viajes de capacitación en posgrados a San José, Costa Rica en 1972, y Río de Janeiro en 1976 con la Fundação Getulio Vargas entre otras capacitaciones también recibidas en Tegucigalpa. Laboró para la UNAH, también para un ente Estatal del sector forestal y los últimos años para su familia atendió negocios establecidos por sus padres.
De pie: Déborah, Iván, Mauricio y Jassén. Sentados: Irma y Julio Eduardo Pineda.
(Tegucigalpa, Diciembre de 1990)
Familia: Fue -durante su regreso a Honduras- que conoció a una joven maestra de educación primaria originaria de Danlí. Se trata de la hija menor del Sr. Manuel Valladares Godoy , quien fue conocido en la región de Juticalpa, Olancho y El Paraíso, solo como Manuelito, y su esposa Engracia Almendárez González originaria de Danlí. La menor de sus nueve hijos quién es conocida por su único nombre Irma y con quien mantuvo un noviazgo por casi cuatro años. En el año de 1960, un 24 de junio se casaron en Tegucigalpa y juntos procrearon a cuatro hijos; Déborah Patricia, Iván Eduardo Alejandro, Mauricio Alberto y Jassén Leonardo, en parte su matrimonio transcurrió entre Danlí y Tegucigalpa donde se establecieron en la zona sur de la ciudad capital en la urbanización -Jardines de Loarque- que se ubica cerca de la aldea de Loarque hoy llamada Germanía. En esa localidad vivió con la profesora Irma -su esposa- sus hijos, y sus nietos; quienes solo le llamaban Tata.
Irma de Pineda, su compañera de toda la vida.
Su casa siempre fue un centro de reunión y hospitalidad para sus familiares y otras estimadas visitas, muchas de sus sobrinas que estudiaron en Tegucigalpa vivieron bajo su techo, al igual que las hermanas Herrera. Junto a su esposa, sus hijos y nietos se congregó por varias décadas en el templo de la Iglesia de Dios en su comunidad de Loarque.
Junto con su pastel para celebrar su cumpleaños 78.
Recuerdo que muchas veces él llegó del trabajo a nuestra casa y pasó directo a la cocina para preparar desde cero un pastel de dos tortas y betún, y eso fue una constante en cada uno de nuestros cumpleaños. Cuando mi  hija Irma Graciela cumplió sus 15 años él también nos acompañó, allí cantó por última vez el Feliz cumpleaños a todo pulmón, esa noche ya caminaba con alguna dificultad y esfuerzo al bajar y subir por las gradas.
A sus 78 años recién cumplidos falleció en Tegucigalpa un jueves 18 de diciembre de 2014 a las 8:00 a.m. De un paro respiratorio producto de un segundo infarto al corazón, su alma descansa en la presencia de Dios y su cuerpo junto al de sus padres y su abuela materna en el cementerio de Danlí.
Tata, fue el testigo de honor de la graduación del bachillerato
y High School de Maryfer, la mayor de sus nietos.
En memoria de él, con todo nuestro cariño.

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